Monday, March 31, 2025

FAREWELL. Santiago, April 5, 1975

Gabriela Etcheverry 

Soon a great bird will take me to that strange, cold land

where you are now
a place where what we were or what we would have been no longer matters
because we must rebuild ourselves
sprouting like sculptures in the middle of the desert
made from the earth where we buried our loved ones
mud sculptures with no walls to shelter them
nor roof to protect them

My eyes are still looking beyond the now-uncurtained window
but all they see is the desolation behind me
not a single picture of yours on the walls
not a spoon in the kitchen
not a chair where to sit my sad humanity

“You will leave the hills and the ocean,
the starry skies of Coquimbo,
the sun, the moon, and the wind.”
And as if that weren't enough,
“You will leave father and mother and follow your husband.”

The wolf came, dear husband,
and with a breath he blew our house down,
or up,
he blew it into the air.

Turista y Dragón


 JORGE ETCHEVERRY

Friday, March 28, 2025

It’s at skid row

Patrick Phillmore

That I've discovered
the value of a cup of tea
a blanket
a roof over my head
a bowl of soup on winter mornings
I've shared cigarettes
and small memories
I've tried clothes for hours
at the Salvation Army

And I've seen the city at dawn
still unpolluted
by the hordes of cars
the prissy office girls
and the guys in suits
with laptops
and briefcases

Wednesday, March 26, 2025

Poesía y distorsión, distanciamiento

 


Jorge Etcheverry Arcaya

La poesía usa un lenguaje que es un acerbo común, cuyo uso con el tiempo tiende a desgastarse y a hacerse habitual. Entonces, lo que en un momento resulta novedoso, atrae la atención y muestra un aspecto inusitado, pierde esa calidad, por necesidad se hace manido, en virtud de la reiteración y repetición que justamente hacen del lenguaje un instrumento de comunicación, un conjunto de términos aplicables a objetos y situaciones análogos en variadas circunstancias. De ahí que para conseguir ser percibida, notada, y por ende "hacer aparecer" sus referentes internos (yo) y externos (mundo), la poesía—y las artes—necesitan de la alteración, la distorsión, la mutua fecundación de diversos campos genéricos, discursivos y textuales, las imágenes—poesía visual—la actuación performativa, etc., en otras palabras, de lo inhabitual que por algún momento atraiga la atención, para luego volverse a sumir en lo habitual y cotidiano. Lo que no quita que la misma reiteración de palabras e imágenes pueda ser de alguna manera un valor en sí, así como lo es en los rituales religiosos, indicando a la cofradía de los creyentes—religiosos o no—la pertenencia a un grupo o adscripción comunes.


Friday, March 21, 2025

Poesía y cebolla

Jorge Etcheverry

Hasta que vino alguien
con su montaña rusa
La poesía chilena
y no tan solo ella
Era un llanterío
Sin ser de roca
ni de ninguna otra cosa
este caballero
le metió el diente
a las comidas y bebidas de Chile
y separó a la poesía
De la ensalada de cebolla
Pero ni tanto
No le fue tan bien
que digamos
porque
en el fondo
Todos tenemos su corazoncito

Saturday, March 15, 2025

4 caras/Lo último del manifestante antes de caer en una calle de América


 

Jorge Etcheverry


La multitud se desbanda

Son las banderas

Todavía como pájaros

Sobre la cabeza de las multitudes en la calle

Dándoles sombra que es luz

O brotadas de ellas como pétalos que sacaran alas, así de repente

--No sabía que éramos tantos, nosotros, en la calle

Porque solo, en mi pieza y en mi vida sentía el corazón bullir

Solo, el cerebro marchitábase entre las paredes del cráneo

--Yo solo con mis libros de segunda mano

Buscando trabajo y leyendo las noticias, envalentonándome escuchando la radio

Hasta que me decidí a salir para encontrarme en esta marejada que avanza

--Somos tantos, invencibles

(el tatatateo de las ametralladoras interrumpe estas reflexiones)

 

Friday, March 14, 2025

El gólem

 Jorge Etcheverry

El Gólem se insinúa de muchas maneras en el teje y maneje cotidiano. Pero vamos a su origen. Formado de arcilla, sirve a su o sus maestros como es su deber, y con lealtad, pero se suele volver loco y amenaza a toda la ciudad. Hace siglos, creo que en Praga, el rabí Loew recibió en sueños la orden de cómo hacerlo. Creado pequeño, el Gólem aumenta sus dimensiones cada día y se hace gigantesco en relación incluso a sus creadores. No está desprovisto de torpeza y puede tornarse violento. Se recomienda que sólo lo dejen salir acompañado. Se crea modelándolo en arcilla. Se lo anima por un proceso de escritura al inscribir en su frente una palabra que significa dios, pero también verdad. En el alfabeto hebreo al suprimir las primeras letras, la palabra pasa a significar él (o ella) está muerto(a). Para desactivarlo, se borran los primeros caracteres y el Gólem vuelve a ser un montón de arcilla inanimada. No así en la vida real. No pude sino asociar a esta creatura con la moderna tecnología que quizás habrá de subsumir, eliminar, superar, esclavizar a sus creadores, nosotros, eso ya lo han dicho infinitos comentadores e interpretadores y extrapoladores del Gólem, eso sí que a nivel macro. Pero tengo la impresión de haber inadvertidamente dado origen a unos cuantos, en el nivel micro, el mundo de la ciudad, de todos los días. Y no crean que digo esto porque no me tomé la pastilla, a veces se me olvida y a veces lo hago a propósito para ver hasta dónde llego. Ayer me tomé la pastilla de nuevo pero todavía esto me sigue dando vueltas. A veces me basta leer el periódico, ver las noticias, o simplemente pasearme por las calles, tomarme un café ocasional, demorado, con aparente descuido. Cuando los descubro, se me erizan los pelos de la nuca. A veces los reconozco cuando pasan, con su andar más bien lento y pesado, a veces incluso irregular, pero preciso, cronométrico. Parece que el que acaba de pasar se dio cuenta de que lo miraba con el rabillo del ojo. Su cara de facciones demasiado corrientes, rayando casi en la simetría, que daban una impresión de inacabadas se fijaron por un momento en mi silueta que se escondía tras un diario en la terraza del café. Me levanté y me introduje en el local con pasos seguros y casuales, eché el diario en un basurero, que desbordaba de tazas de café de plástico o cartón, vacías, de otros diarios descartados como el mío, y me dirigí aparentemente hacia el excusado, situado al fondo del local. Pero en realidad salí por la puerta de atrás y una vez en la vereda me alejo con paso rápido, sin atreverme a mirar a mis espaldas.

 

Monday, March 10, 2025

Note On El Evasionista/The Escape Artist

 Decades ago, about my first book, in Artful Dodge Reviews, Vol. 3 No. 1

 


On El Evasionista/The Escape Artist by Jorge Etcheverry

 Let’s begin by saying that when he is at his best, Jorge Etcheverry’s poetry is full of wide-sweeping imagery, the unexpected line or metaphor that is built upon and intensified to climax. It is a dynamic poetry that takes no shortcuts in its powerful swirls as it explores the philosophical problems with which the poet is concerned.

El Evasionista/The Escape Artist is the first of three planned bilingual editions of Chilean work to be published in 1981 by Ediciones Cordillera, a publishing house established by left-wing writers in exile, living in Ottawa, Canada. In Part One of El Evasionista, Etcheverry’s verse is unfortunately at its least effective. Although the philosophical concerns of the writer are present, there is no centering point for the reader, especially one ignorant of the socio-cultural background against which the poetry is set. Part of the problem may be the translation, which, though accurate, suffers at times from being too literal and not truly effective in rendering the sound and movement of the original. This is, of course, in part unavoidable.

 In Part Two, the poetic force takes charge, when Etcheverry yields “before the ancient forces of sex.” Here Etcheverry’s poetry quits groping and he finds a focus around which his powerful imagery can revolve. In Part Three of El Evasionista, Etcheverry’s verse approaches prose-poetry as he returns to less sharply etched social themes, “linked to a revolution which is perhaps a dream.” The book ends with “Epitaph for the School of Santiago,” a poem arising from his experience of exile, where he acknowledges “the passage of time,” with dignity and resignation, and a certain sense of condescension toward the world he now finds himself in.

We at Artful Dodge look forward to further books in the series of Chilean emigre writers. Ediciones Cordillera will soon issue Historias del Reino Vigilado/Stories from a Guarded Kingdom by Nain Nomez, and an anthology of Canadian poetry on Latin America, to include poems by Al Purdy, Margaret Atwood, Patrick Lane, Susan Musgrave, and others.

—Chris Kearns & Daniel Bourne

Monday, March 3, 2025

Poemas de Carlos Pérez

Al tirano


Responsable sois
como reina de mercado
esclavos

responsable sois
como nobleza de violentos
inhumanos

responsable sois
como la hipocrita iglesia
sacrilegios

responsable sois
como llamas de rencor
versos

responsable sois
como pobreza conquistada
cerros

responsable sois
como página del testigo
tintero

responsable sois
como consignas al mediodia
proletariado

responsable sois
como martires sembrados
movimientos

responsable sois
como oleajes de conciencia
pueblo.


Algo breve


Dos palabras
algo breve
una paz
agota silencios
un amor
posos del sol
un clamor
acorrala madrugador
alguna locura
celeste bufanda
perdida sustancia
vieja borracha
cosa errática
hermana rechazada
ofreciendo nada
merecidamente apartada
amada callejera
nunca extrañada
sobreviviendo batallas
jugando cartas
con gafas
enamorado
piropos absurdos
banales cantos
perro callejero
mascota de maza
amo nuestro
realidad callada.


Aves de otoño


¿A dónde se fueron las aves este otoño?
Se rumora que volaron al sur lejano
pero sospecho que este año se quedaron
para no más saborear copos del invierno

pudiera jurar que entre tormentas invernales
cuando duermen las furias de los vientos
escucho los murmurios de sus voces en el camino
huellas de angelitos jugando en las sombras

seguro que así fue la cosa de las aves
año tras año recuerdos de aquel jardín mío
regalos de nevadas y su lejano silencio marítimo
no eran si no míos aquellos pobres angelitos

no es que sea egoísta u orgulloso
pero aquí nadie me convence que se hayan ido
hasta los pinos muestran donde esconde nidos
y cantos caen al derretirse el hielo de mis oídos.


Barbaridades


Soy el asesino de la sanguinaria noche
entre las cifras fracturadas del olvido
esperando la luz de los indiferentes autos
tratando no dormirme en tus brazos de nieve

mis lágrimas cesaron de caer hace tiempo
ya no piden tu aroma en los sueños de césped
podados por el tormento de la naturaleza madre
ametrallada en paredones junto al cristo

veamos si el amor verdaderamente existe
despellejándolo como a las ranas del norte
colocándolo como cristianos en Roma, a ver si hierven

esperemos el florecer de los jardines muertos
seamos testigos y recipientes de miles perdones
mandados por los mochos dioses celestiales, y llamarlos barbaridades.


JUAN CARLOS PÉREZ  Nacido en Venezuela, entre las calles que no paran de fajarse y los campos de pelota caribe. Toda esa música de tambor que resalta arena bautizándolos de la punta del pie hasta la cabeza, así se creció, la pelota como filosofía, dándole vueltas a las bases, de calle en calle evadiendo misas y rosarios, y aún más eso de estar metido un libro o verso.  Al Canadá, la familia se vino en el 88’, y es gracias a los inviernos y la falta de mala junta, recurrir al hermoso escape de los versos.  Y después como universitario y militante, entre congresos, tabernas, universidades, iglesias, protestas y eventos de todo tipo.  La aspiración fue siempre escribir para mi pueblo, con el alma sudando litoral central, y siempre pendientes de los maestros y hermanos del Dorado. Hoy, la poesía tiene doble filo.  Los versos son profecía que guiaron a este servidor de todos, este sencillo nadie, esta masa moldeada por sueños libertarios, indudablemente trágico-románticos aún dando paso a paso, marcando huellas recorriendo noches en los barrios de Bolivia, burlando golpistas traicioneros, noches del caribe debajo la luna roja-rojita en mi Venezuela celebrando la revuelta y la obra honesta, ahora con ustedes mis camaradas de lucha y poesía de la buena.

















Desorden, miedo, voyeurismo

Jorge Etcheverry           Por su constitución más bien delicada, J. no tiene ganas de pasarse el día ordenando papeles, lavando loza, bar...