Saturday, February 21, 2026

Poemas de Rolando Revagliatti de su libro ‘Desecho e izquierdo’ (2ª edición: Editorial Leviatán, Buenos Aires, febrero 2026, 152 páginas).

Rolando Revagliatti



Y aunque el mate esté frío

Nos estamos cayendo en el dos mil
y el pescado sin vender
gaucho entre los gauchos
y atraviesa el malón la polvareda
el buenón en cambio juega solo a la taba
crisis de identidad la del buenón
que poco capea sus contradicciones
del todo contraindicado el buenón
aires de pampa mía cavándole el hoyo
pa’ quel hueserío haga hito
como la traición entre las tradiciones
y el esmero del inveterado malón
al pervertir a las infamélicas y consanguíneas
hembritas insosteniblemente vaporosas
y a las regionales y desencantadas esposas de los intendentes
meta rasgueos de guitarras

Y aunque el mate esté frío, doña Dominga
doña Venancia, doña Azucena, doña Hilariona
no dejo de payar en estas circunstancias
confusas para este acreditado paisajista
de acendrado calar nacional
y popular

Síganme
pobretes y ricachos a las puertas del amor de un día
por la inmensidad tanto como por la circunscripción
que no los voy a defraudar

macho
gaucho
y guacho
que no los voy a fotografiar con zoom en la estaqueada
en esta superproducción reproductiva.



Dándole vueltas

Dándole vueltas y vueltas a cierto cachito significante
estaba entre la vulgaridad de tirarme una cana al aire
o
familiarmente
desde el amplio ventanal de un cuadragésimo piso

O desgarrar
el avejentado himen de una sección
perezosa de mi cerebro

Me encaré:
¿Por qué no rozar el urticante tema de las propensiones?
Es un tema tuyo, Rolando
el de las estructuras que supimos adquirir
las resignaciones que no terminan de caer
de las secoyas ancestrales
los renunciamientos a la mezcalina
al frufrú, a la masturbación, al asesinato del alma

¿Tantos años de tarado echados a la basura?
¡El orgasmo es mío, mío!
¿Así como así, hijos de puta
arremeten con sus topadoras
sobre el gueto de mi infelicidad?
¿Qué me faltaba cuando sólo era un miserable?


Allá

Yo siempre supe allá en el fondo
que alguien la tendría más grande

Toda una vida acallando ese presentimiento
aturdiéndome con éxitos, figuración
y altísimas calificaciones
mucho ruido pequeño
sin duda con talentos
e imprevisibilidad

Pero el genio era otro
otro el fenómeno, el anormal
y al portento no le interesaría la trascendencia
en cambio, yo
me consumiría en mi satiriasis
¡ufa!
en mis floripondios y maratonismo
demasiado mortal
huérfano, viudo
atenazado por el letargo exhaustivo
de la compasión y, sobre todo
con su fachada ecuánime cuando no insigne
por la maldad revisionista

Las sirenas aún me aseguran que soy el mejor
que antes de mí, patrañas y rutinas
estándares amables a lo sumo
que el imperioso mar es mío
y el viento
pero
lo reconocí al principio

fue al principio cuando lo reconocí:

allá
en el fondo.


Madurez

Hasta yo
dentro de poco
pareceré aplomado:

crucial
obsolescencia.



Al medio y por la mitad

Fuego sagrado tú
enviudé con astucia y placebo

Neo-cerbatánico
escupo monogramas
endilgo inagotables iniciales
lacro por lo que dure esta disipación
tartamuda de linajes y otras señas

Estamos en la niebla de paso
reprimo besos
y te invento bondadosamente

Contigo tomate partido al medio
y milanesa partida al medio
y huevo duro por la mitad:
sensorium y perceptum:
tú del pan lactal
yo, de las cebollitas de verdeo

Aire en grumos siendo desalojado de mi pecho:
chamusca, carajo, la niebla
sin embargo.



Pase en sucio o indaga la daga

Para el más azul de los príncipes
la nieve más blanca

La salpicada de estrellas le ofrecía al cristiano
vagina gaucha:
quince para una escoba:
deshacerse las trenzas y deshacerse
de las enaguas

¿Por qué pues entonces desnudez por desnudez
me quedo de esmoquin bailando con la más fea?

Tautología con todo mi amorcito
y besos de salva:
confiar en el pasado mañana
o sucumbir ayer cobardemente

Sinceramente no entiendo:
¿agoniza la burla?


Las patas


Las patas en el aire
despotrican
contra las patas
enterradas

Histéricas en el aire
y obsesivas enterradas
me convidan con pancito
al dirimir con ellas
sus recelos
en mi consultorio.


Impotencia


Borracho de amor y vino blanco
qué no hice yo por arrancarle el ilustre convencimiento
de que más valía la humilde sapiencia de mis manos
que cien volando

Procurar conquistarla fue para mí de rango estructurante
lo digo clínicamente
tras biopsia

Al aguardiente lo que es del aguardiente
¿y al pollito mínimo?


Manicomial


Tragué vidrio
(garuaba finito sobre mi actuación)
“y todo porque soy un pequeño magnate”
transido entoné

En una glorieta extenuada del neuropsiquiátrico
(desplegada garúa)
transido entoné
“y todo porque soy un pequeño magnate”

Y al cabo saludé

con carraspera.

Eléctrico


Los quince de cada mes
a la noche, si es que llueve
me enchufo con un recuerdo
siempre el mismo

irrevelable
muy falso
muy vergonzoso

(en los 220 vatios).

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Poemas de Rolando Revagliatti de su libro ‘Desecho e izquierdo’ (2ª edición: Editorial Leviatán, Buenos Aires, febrero 2026, 152 páginas).

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