Por
Luis Benítez
El sello argentino Q Ediciones - Paola Chinazzo Editora distribuyó en
librerías, recientemente, esta compilación del reconocido poeta santafesino,
que reúne en una cuidada edición sus títulos aparecidos entre 1981 y 2019.
Las compilaciones
de la propia obra poética realizadas por sus autores brindan al lector un
recorrido muy completo por la galería de desarrollos discursivos y de
contenidos experimentados por este, pero simultáneamente, ofrecen otra
posibilidad. En efecto: al haber sido realizada la selección por su propio
creador, las inclusiones y exclusiones que el autor concreta posibilitan a
quien lee apreciar las predilecciones de quien es el fautor de ese corpus
textual, un plus que permite conocer mejor sus apologías y rechazos, no siempre
coincidentes con los gustos de quienes seguimos su desarrollo lírico desde los
comienzos.
Sin duda, para
quien se propone espigar de su misma obra unas piezas y excluir otras, la tarea
no resulta nada fácil. Cuando lo que nos presenta es la reunión de todas sus
obras, sin embargo, el panorama es todavía más completo. Estamos ante una
exposición donde el lector puede por sí mismo realizar la labor de elegir
aquello que, según sus preferencias y afinidades, impacta en mayor medida su
sensibilidad e intelecto, fenómeno deseablemente simultáneo en el caso de la
poesía bien lograda.
Es muy de agradecer
al sello editor argentino Q Ediciones - Paola Chinazzo Editora que nos
proporcione este recorrido tan acabado por la obra de Carlos Piccioni,
desarrollada durante cuatro décadas de fructífera producción escritural. Poesía
reunida (1) alberga en sus 340 páginas la crónica de un vórtice lírico que,
título tras título, le permitió al autor nacido en Tostado, provincia argentina
de Santa Fe, en 1945, depurar hasta lo medular su trabajo poético, que ya
apuntaba hacia una constante superación desde las primeras composiciones
contenidas en su entrega inicial, el poemario Las palabras de todos
(1981). Amén del nombrado, Piccioni publicó seis títulos más, hasta su más
reciente Las flores de lo opaco, en 2019.
Sutil pero no menos
demoledora por la potencia expresiva que alberga tan delicada pero
consistentemente su capacidad referencial, la poesía de Carlos Piccioni ha
evolucionado desde el punto germinal en los comienzos de la década de los 80,
hasta alcanzar un cenit de reconocible madurez en sus textos más recientes,
pudiendo determinarse el punto de inflexión -al menos para mi lectura,
necesariamente subjetiva y personal- radicado en las más de cuarenta piezas que
edifican la llamativa estructura de su poemario El sueño de las lluvias
(1984, Ediciones La Cachimba), que le brindó como reconocimiento el primer
premio del concurso de poesía José Pedroni en 1987. Es en este mencionado
título donde el poeta muestra y demuestra la afiatada destreza que caracteriza
su decir, su dominio completo de los núcleos de sentido que nutren su sustrato
conceptual y, en la diégesis formal de su trabajo, el hábil manejo de los
recursos estilísticos que tornan su voz fácilmente reconocible en el variopinto
panorama de la lírica nacional.
No en balde, ya en
una temprana apreciación de las cualidades del entonces muy joven Piccioni, el
gran poeta y ensayista argentino Raúl Gustavo Aguirre (1927-1983), en una carta
incluida en las páginas 320-321 del volumen que nos ocupa, le subraya a nuestro
autor: “… Ud. tiene un sorprendente dominio del lenguaje: sus poemas tienen
notable fluidez, y eso es una gran carta en su favor, una ventaja inicial, por
así decir, con respecto a otros. Además, se advierte su independencia, su
libertad de espíritu, su actitud personal ante las cosas, y todo ello también
es positivo. ¡Y todo esto a los dieciocho años! No le digo que sus poemas son
verdaderamente buenos porque eso le haría más mal que bien. Una sola ley:
olvidar lo que se ha hecho, no sentirse poeta por lo que ya se escribió. ‘El
poeta -escribe René Char- no debe dejar pruebas sino huellas de su presencia’”.
Efectivamente: Raúl
Gustavo Aguirre nunca se equivocaba. La prueba está en las más de 300 páginas
de las que acabo de hablar y cuya lectura recomiendo fervientemente al posible
lector.
El
autor
Carlos Piccioni nació
en 1945 en Tostado, provincia argentina de Santa Fe. Antes del que nos ocupa,
Piccioni publicó los siguientes poemarios: Las palabras de todos (1981),
Paisaje (1983), El sueño de las lluvias (1984), Desde el agua
y el aire (2000), El confín de los sonidos (2012 y 2019), Poesía
(edición bilingüe, italiano y castellano, 2015) y Las flores de lo opaco
(2019). Los méritos de su trabajo poético le granjearon en su provincia, en
1987, el Premio José Pedroni y en 2000 el Felipe Aldana. Como otro
reconocimiento a su destacado talento ha participado repetidamente, como poeta
invitado, en festivales y encuentros literarios en diversas regiones del
territorio nacional.
NOTAS
(1)Q Ediciones - Paola Chinazzo Editora, ISBN 978-631-00-7464-1, 340
pp., Rosario, provincia argentina de Santa Fe, 2025.

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