Wednesday, August 7, 2019

Golemzilla


Jorge Etcheverry



Frente a circunstancias

que amenazaban su poder oculto             

los nipones, no los de los suchi

sashimi bonzai sake

No los dibujantes de haikús

que deleitan a nuestras más delicadas almas

y que tienen la inimitable ventaja de ser cortitos

Sino los otros

los que hacen heroica la muerte por agotamiento en el trabajo

y que los jóvenes distintos o rebeldes

se encierren por años en sus dormitorios

Los que hacinan

enjambres de obreros y empleados en cubículos

y dejan que los ancianos se suiciden

o se pudran desapercibidos

en sus departamentos

y extinguen especies completas

para llevarlas a su mesa

Ellos, junto a los judíos

no los Marx, Freud, Einstein

creadores del mundo en que vivimos

ya que sin El Capital, la relatividad

el psicoanálisis, el mundo

no es mundo sino cualquier weá

No Cervantes, converso porsiaca

que creó la literatura occidental

(Es decir la novela, cualquier hemisferio

puede escribir y recitar la poesía)

De esos otros hablamos, que dizque

dominan el mundo, la política, finanzas, etc.

Rotschild, o en una de estas Soros

que dicen que pretende disminuir la población

para beneficio de las corporaciones

o aumentarla para excedente laboral o banco de órganos

para las mismas, no sé

no todas las situaciones políticas

tienen esa claridad, gentileza de Inglaterra

la Rubia Albión donde parece

que la derecha es anti musulmana y la izquierda antisemita

En fin esas fuerzas oscuras

arriba mencionadas

planificaron en talleres, con recursos desmedidos

la nueva entidad, a diseñar según los efectos especiales de la Toho

pero hecha de cieno, argamasa, piedrecilla arena

que se alzaría amenazando campos y ciudades

selvas ya moribundas mares a medio podrir

animada por el texto en pergamino que conjurado con un ouija

dictara a un médium el rabino Loew

Así se erguirá

recortado contra el cielo

su perfil irregular

de dinosaurio homínido que escupirá un fuego

quizás inextinguible

Sunday, July 7, 2019


Arrachere


Jorge Etcheverry Arcaya


Arrachere es el nombre de un país latinoamericano muy pequeño del que ignoraba la existencia. Conocí casualmente a uno de los personeros del consulado que van a abrir en un festival latinoamericano, cuando me comentó, frente al stand de un país que omito, “nosotros producimos unos pastelitos casi iguales”. Cuando le pregunté de qué país era él, me dijo “de Arrachere”. “Ahh”, le dije. Se sonrió, se explayó un poco: “Mire, no se sienta mal si no sabe que existimos, no se crea que es el único, además de que nuestro tamaño, la ausencia de crisis, golpes de estado, catástrofes naturales, etc. no nos ayudan a tener mucha presencia en la prensa y la televisión, mucho menos en los medios de comunicación social, ya que como dicen en inglés “No news is good news”. Para aparecer en la tele tiene que haber problemas. Más tarde, con algunos tragos y más confianza, le dije que por cierto el nombre Arrachera—como su país, pero con una “a”final—ere el nombre de un delicioso corte de carne en México, el Skirt Steak de por aquí, y que una persona arrechera, quería decir alguien poseído por el deseo sexual, caliente, como decimos  en muchos países de Latinoamérica. A lo que me respondió que cómo andábamos por casa, miren que venir de una país que se llama ají, chile, pero también pico, como le dicen al órgano masculino también en México. Nos despedimos amigablemente e intercambiamos emails. Después de unos días me llegó una invitación suya. Querían darse a conocer. Habían arrendado uno de los mejores locales públicos disponibles en esta capital—Ottawa—en el centro mismo del barrio diplomático, a un par de cuadras del Edificio del Parlamento. Al llegar, mi conocido estaba en la puerta, oficiando de recepcionista. “Hola”, me dijo “está llegando mucha menos gente de la que esperábamos. No hay medios, ni siquiera los diarios latinos”. Le respondí “Mire, no se preocupe, aquí la gente no es muy curiosa, además, como esta es una sociedad multicultural, ya no les llaman mucho la atención estos eventos de promoción de países, que aquí en la capital pasan todo el tiempo. A pesar de que mucha gente viaja bastante, no saben mucha geografía”. Una vez en el salón y al escuchar a un orador me enteré que el nombre Arrachere celebraba al fundador del país, que lo había liberado después de una única y definitiva batalla con los soldados españoles, la mayoría de los cuales se había quedado en el nuevo territorio independiente. Arrachere, Arratxere en su ortografía vasca, vivió hasta pasados los noventa años y tuvo una vasta progenie. El mestizaje en el país careció de los terribles y cruentos momentos que se dieron en resto del continente. Además, no hubo guerras limítrofes, las formaciones naturales y cuerpos de agua que lo encerraban disuadían cualquier incursión y mantenían al país virtualmente aislado del resto del mundo. Al no contar con un recurso natural abundante y exportable, al contrario de la mayoría de los países del continente, que son básicamente monoproductores, el desarrollo de Arrechere fue lento pero uniforme. La gran variedad de microclimas, sobre todo en sus sierras, la feracidad de sus suelos y la abundancia de su flora y fauna, hicieron al país poco menos que autosuficiente. Su poeta más importante, L. Prueba, leyó una oda a Arrechere, sus lagos y montañas, sus mujeres. Encontré el poema bello, pero muy lleno de modernismo dariano, muy anticuado, aunque debo decir de paso que la poesía que llamo más “contemporánea” tiene un poco de presencia en el Cono Sur y después se va difuminando hacia el norte. Su danza folclórica típica se parece un poco a la cueca, lo que denota, como en nuestro caso, cierta influencia negra. Los bocadillos recuerdan a la comida centroamericana, no falta una versión bastante curiosa de la empanada, si se quiere un poco seca, magra de carne y con mucho ajo y pimiento rojo. De repente un grupo se retiró de la sala, encabezados por una mujer de cara ancha, pálida.  “Los comunistas se van”, me susurró mi acompañante en voz baja. En un intermedio entre la interpretación de un aria y otra danza folclórica, un hombre alto, afable, de cara más bien larga, entregó tarjetas a los concurrentes: aparecía su nombre, su cargo gubernamental y abajo “Partido Comunista de Arrachere”. Ante mi mirada interrogante, mi amigo me dijo “tenemos maneras para evitar que se agudicen los conflictos”. Entonces, y a propósito de escopeta, pensé en Andorra, nombre que me había vuelto a la mente después de décadas, y por pura casualidad. Allí se produce un show de televisión llamado Sabiens donde se trata todo tipo de temas esotéricos, controversiales, ocultos, etc. Si no me hubiera encontrado con ese nombre por casualidad, viendo en al Yahoo uno de sus programas sobre los Annunaki, es posible que Andorra hubiera desaparecido por completo de mi horizonte mental. Al comenzar, el locutor dijo “Queridos oyentes, hoy hay un sol resplandeciente sobre Andorra”, y luego le preguntó a un periodista o investigador paranormal que venía llegando “Oye, Paquito, ¿y cómo andan las cosas por Europa?”.


Wednesday, May 8, 2019

Ellos

Jorge Etcheverry Arcaya


Cuando los mamíferos se hayan ido
y las aves dibujen sus últimos círculos
sobre nuestras osamentas
--una miríada de guijarros blancos--
y los peces terminen de descomponerse
en la superficie de mares sulfúricos
ellos             
los insectos
se seguirán multiplicando
acopiarán alimento
especializarán sus funciones
en minuciosas jerarquías
combinarán sus genes
quizás por millones de años
hasta que el azar
produzca una nueva inteligencia
bajo sus corazas de quitina
bajo la luz de un sol más grande
más cercano
en ese mundo nuevo
más viejo
crepuscular y caliente
más cercano
a su combustión definitiva

Sunday, April 28, 2019

Inicio de “El libro de las maravillas”


Jorge Etcheverry Arcaya

Cuando estaba recién abandonando el cascarón de la secundaria y me empezaba a salir este bigote que me dejo, esa barba incipiente y rojiza ahora blanca que no me dejo. Cuando me metí de golpe en la vida universitaria y en general en la vida o proyecto de vida de un joven adulto en esos años de comienzos mediados de los sesenta

Más o menos parecido a cientos o miles de cabros con suerte, con variaciones de peso y estatura, color de la piel, siempre en la gama del país, más o menos buenosmozos, buenasmozas, o mahometanos nomás, o pasables, o feúchos de frentón, cosa muy importante a esa edad

Mamíferos suertudos entrando a las aulas aunque fuera del Pedagógico, ni en Arquitectura, ni en Medicina, ni en Leyes, pero privilegiados de todos modos frente a todo ese otro huevonaje que tenía que empezar a ganarse el puchero ya desde la adolescencia y a veces hasta desde cabros chicos

En peguitas infectas

Entonces eran soles de cara plena lo que veíamos rotar en el cielo marcándonos un día primero, después el otro. Entonces era la noche ese pantano en que nos dábamos vueltas sin poder dormir de ganas de vernos parados en el umbral del día siguiente. La Esperanza y la Maravilla como gemelas rubias—al gusto de la época—ni qué decir de bonitas cuando se meten por un caminito y se dan vuelta para ver si uno las está siguiendo. 

Pero un pájaro enorme comenzaba a dejar proyectar el vértice de una de sus oscuras alas sobre ese claro horizonte histórico que para nuestros ojos era a veces el futuro

Thursday, March 14, 2019

Revistas y revistas


Jorge Etcheverry

No era una revista literaria
no dejaba de ser una revista literaria
Aspiraba a ser como esas revistas literarias
claras y limpitas
que se muestran en los escaparates
de las librerías importantes
de las ciudades
Pero quedamos en que era
de alguna manera una revista literaria
Desde sus portadas y paginas sus hacedores
hambrientos de ser
de identidad
Le hacían un guiño a sus hermanas
 más establecidas
Como queriéndoles decir
“¿Ven? Dennos un espacio
un ladito
un lugarcito
queremos estar ahí
nuestras temáticas siguen la línea
de lo que realmente cuenta
en las librerías las notas literarias
de los diarios principales
la hora pico o punta de la tele”
El ansia de existir conducía esos afanes
Que eran como una angustia
señorita
Que saliera como desde dentro
señorita
para llenar un vacío
señorita
Mientras
Desde el otro lado de la calle
las otras revistas
desordenadas, brillantes,
la melena al viento
se desbocaban por el mundo virtual           
como amazonas
quiméricas y azarosas
llenas de esquinas desconocidas
de faroles y astros
construyéndose un perfil
Más acorde con sus inclinaciones
mitad alborada
mitad apocalipsis

“Revulsivo y de denuncia”: una reseña del libro “Desecho e izquierdo” de Rolando Revagliatti.

  Antonio Ramón Gutiérrez “ Desecho e izquierdo ” es un juego fonético y de sentido, que evoca de algún modo los juegos de Oliverio Giron...