Tuesday, June 30, 2026

Poemas de Rolando Revagliatti de su libro ‘Habría de abrir’

 

Rolando Revagliatti 

 


Habría de abrir

 Habría de abrir

como quien no quiere

como quien detesta

 

Habría de abrir

con impremeditada delicadeza

lo que no atinaría a repudiar

 

Habría de abrir

sin abrirse.



En paz

Los restos descansan

 No los míos

 Tan en guerra están

como yo.

 


Lo que él

 No le enseñaron a denominar sueños

a lo que él tiene

 

No lo indujeron a persuadirse

de que lo que él tiene

son sueños

 

No lo guiaron al vocablo

 

Y por las propias no se autorizó

 

No claudicará:

está en eso.



Yo de ellos

Al contraluz me devuelven

esos árboles de luz

 

(Yo de ellos

suelo

provenir).

 

Abismo

 Ni me asomé

y mucho menos me caí

 

Mi pertenencia a él

y en él mi residencia ininterrumpida

 

es rescatada

y aun sobrevalorada

 

por panegiristas

y detractores.



Del quitárnoslo

Para quitárnoslo

a veces tenemos frío

 

Lo tenemos

por afán del sentido

de quitárnoslo

 

Los sentidos

acuerdan un sentido.



Adivinanza

 No será quien dice ser

pero tampoco es su contrario

 

no odia exactamente

aunque decididamente no ama

 

y no será una vida verdadera la que vive

aunque derrocha mortalidad.



Al final

Siempre llego tarde al comienzo

aunque nunca

dejo de ser advertible

entre los primeros en llegar

 

a la convicción

al objeto

al fraude

al reconocimiento

a la derrota

al recelo

al éxito

 

al reiterado comienzo

al cual siempre

llego tarde.

 


Las últimas palabras del soldado Crombez

 Estímase, amigos, que

lo que acontecerá

en mí

         ya

 

carece de reversa.



Expresiones

El amor es una traducción

las expresiones del amor son traducción

y así traición

 

en una tradición:

marca de referencia

e inferencia.

 


Y esto que parece

Seamos lo que seamos

el uno y el otro

 

tenemos lo que tenemos

el uno del otro

 

y esto que parece que es simple

no siendo tan simple

 

tampoco es

                   exactamente

complicado.



En mí

En mi coche

en mi caballo

en mi avioneta

 

postrado

 

estuve persiguiendo

a mi alucinación.


 

Wednesday, June 24, 2026

Algunos comentarios a “La yegua de la noche”, nuevo poemario de Luis Benítez

 Antonella I. Vulcano/Pablo Jacinto Carrazana

Por primera vez en su país, el sello de Buenos Aires Tiempo de Parque Ediciones distribuyó en librerías La yegua de la noche (1), del poeta argentino Luis Benítez, volumen ganador en 1996 del prestigioso premio de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat. Hasta el momento, los lectores solamente contaban con una edición chilena de 2001.

 


Por Antonella I. Vulcano (2)

La primera lectura de La yegua de la noche me retrotrajo a un tiempo en el que la poesía era, en efecto, un plan primordial. Al gesto originario que produce leer un poema construido desde sus bases, como un artefacto de funciones precisas. Pero ¿destinado a romperse, a desconfigurarse conforme pasa el tiempo?

El poeta, que se pregunta al inicio por el origen de dos cosas puestas sobre la mesa, el origen de una dualidad que va a sostener durante todo el poemario, también es el que pregunta sobre el sentido del oficio y la escritura. En este poemario parece abordarse, como en una pintura con perspectiva, la escena universal: el amor, la pesadilla, y la muerte.

El amor como tópico transversal, se deshilvana develando formas inéditas de hablar de lo ya conocido. Acá es donde la creatividad del lenguaje poético entra al juego y lo apuesta todo: recuerdas amor mío el largo adiós/ subdividido las innumerables salas como siglos/como millones de años cada vitrina absorta/ y en el centro de donde emanaba la extensa arquitectura/ el dinosaurio (...). Hay evidentemente un gesto histórico en el amor, algo antiguo que lo hace extremadamente cercano, las referencias son más que referencias, se apersonan para construir la composición del poema. En la lectura de este poemario, entonces, me encuentro con la yegua de la noche, la pesadilla, Graves, por ende, la muerte. Casi construyendo un campo semántico inédito en el que, si se entra, es difícil salir, el poeta va de un polo al otro: el poema-río, las dos cosas sobre la mesa, los dos poemas, la maldición y la bendición.

Vuelvo al gesto originario, al principio y al final del poemario: “Esta mañana escribí dos poemas” y “tan imposible de concebir/ la separación/ que ya la viví”. Me atrevo a indagar un poco más, a juntar los pedazos de este artefacto roto (que es el poema en el tiempo). Me quedo con esta seguridad: “La yegua de la noche” atiende al proceso del poema por sobre el final del poema. Leerlo nuevamente es un anhelo actual: que cada verso importe y que sin ese verso el poema se derrumbe.

 

Por Pablo Jacinto Carrazana (3)

La yegua de la noche es un libro que presenta una serie de poemas hilvanados alrededor de tópicos universales (el amor, la muerte) pero al mismo tiempo condensados sobre el pulso vital de un yo poético que hace de la escena de la escritura una escena reveladora. Es decir, la poesía (y más precisamente el acto de escribir) como un vehículo que devela un misterio ignorado y que en ese vislumbramiento hace lugar (a través del lenguaje) para compartir el efecto, las consecuencias de esa experiencia luminosa que es escribir un poema.

 

Esta mañana escribí dos poemas.

No me pregunto ya por el sentido

que tiene o no tiene este oficio oscuro.

Simplemente es otra manera, posible, de estar vivo.

 

Sin embargo los poemas no trabajan únicamente con la puesta en primer plano del proceso de escritura como principio constructor del libro sino que también se valen de ese recurso para universalizar dicha experiencia. Es así que entonces los tópicos ya mencionados no quedan ubicados dentro de una visión únicamente personal (Adioses divertidos o Veo a una mujer maquillarse). En los poemas también es posible encontrar referencias a distintas figuras pertenecientes a la literatura universal (desde Ovidio hasta Wallace Stevens) y que colaboran para que el material poético no quede condensado en una narrativa de escenas puramente intimistas. Es en ese sentido que el movimiento del libro pareciera ser doble. Dado que si el poema que le da nombre al libro dice:


Carne que carne fue

Y amada fue

Y hoy es literatura.

 

Y en ese decir nos señala el material de estos poemas, también hay lugar para un ars poética cifrado en la experiencia, en donde la poesía se permite indagar por la amenaza y el conflicto de la muerte que a su vez es motor de la escritura. Como si a través de la palabra se pudiera conjurar aquel temor o incertidumbre:

 

Muerte que pudo ser

Y no llegó, al menos hasta ahora

Que su dibujo hago

Sobre este papel, efímero

 

Varias son las aristas que se despliegan de la totalidad del libro y los veinte poemas que lo componen, y que este breve comentario no llega a abarcar. En todo caso, la reedición de un libro que habilita multiplicidad de lecturas es una apuesta por la poesía y su valor.

 

 

NOTAS

1,La yegua de la noche, de Luis Benítez. Tiempo de Parque Ediciones, ISBN978-631-90853-7-2, 50 páginas, Buenos Aires, 2026. Facebook: https://www.facebook.com/people/Tiempo-de-parque-ediciones/61558647095576/

E-mail: tiempodeparqueediciones@gmail.com

 

2.Antonella I. Vulcano (1993, Hurlingham, Argentina) es profesora de Lengua y Literatura por la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) y editora. Publicó fanzines de forma independiente y colaboró con su poesía en diversas revistas literarias. En 2020 publicó su primer poemario, Años de casa, por Editorial Santos Locos, y en 2025 Las cosas ínfimas, por Tiempo de Parque Ediciones. Es cofundadora de la revista y editorial Flor de ave y es una de las gestoras de Ciclo Verso.

3.Pablo Jacinto Carrazana (1992, Buenos Aires, Argentina), es docente de Lengua y Literatura egresado del Instituto Superior de Formación Docente Joaquín V. González. Ha realizado talleres tanto de narrativa como de poesía con Osvaldo Bossi e Isabel Vasallo. Algunos de sus cuentos fueron publicados en diversos medios digitales (Revista Más Poesía, Revista Zur, Flor de Ave y Revista Jauja). También participó en las antologías “Coordenadas” del 4to. Festival de poesía de Boedo y “Toda poesía es hostil al anarcocapitalismo”, publicada por Pixel Editora. Su primer libro “Un secreto rumor” fue publicado por la editorial Tiempo de Parque, proyecto en donde también se desempeña como asesor editorial. Forma parte del ciclo de poesía “El rayo verde”.

 

Wednesday, June 17, 2026

Cosiacas

 Jorge Etcheverry

Escuchando a la Donna Summer,
estamos aquí
Un par de viejujos
I Feel Love, pero Arturo dice
" y como viejo verde
que soy, no nos llamemos a engaño
Estuvo por ejemplo la Wendy, nombre inglés
cuyol original coreano obviamente omito
y que me anduvo medio trayendo por las cuerdas
Y le digo "Arturo, mira, son las once cero cuatro
estoy súper cansao, como dicen los cuyanos
Tomátelas" Me dice
"Pero ese Casillero que te estai tomando
te lo traje yo"
Y sigue, "está la Sidney con una "i"
de veinte años, camarera que tiene
dos gatos en su departamento y que fue a Aruba
done hablan papiamento
Pero mi amiga iraní del supermercado
es de alguna manera la más tierna"
Si, claro le digo, bostezo, pero sigue
"Allí mismo trabaja la Alejandra
hija de padres argentinos pero que habla
un cuyano de película y que estuvo por un mes
en la casa de su abuela en Palermo, en Baires"
Mira, Arturo, tengo sueño sale, cierra la puerta por fuera
ándate a tu departamento, textéame mañana
"pero mira Jorge, esa exibicinonista en el StarBucks
trabaja en la computadora portátil, me muestra los calzones
se toca, y eso que yo a veces ando acompañado"
Entonces me levanto le paso veinte dólares
Mañana temprano tengo que terminar una solicitud
para ver si el Gobierno de Ontario
me puede soltar unos morlacos para el arriendo
Entonces hoy no puedo tomar mucho
Si quisiera podría agregar cosas de mi cosecha
pero no tengo tiempo ni ganas
Además de que básicamente no pasa nada
A estas alturas del partido
aunque uno se vea de lo más bien
A la hora de los quiubos se necesita
la posición firme, usté me entiende
O morlacos
Entonces
Estamos medio jodidos

Saturday, June 13, 2026

Reseña de La yegua de la noche, de Luis Benítez

 Antonella Vulcano y Pablo Carrazana


Ab

Por primera vez en su país, el sello de Buenos Aires Tiempo de Parque Ediciones distribuyó en librerías La yegua de la noche (1), del poeta argentino Luis Benítez, volumen ganador en 1996 del prestigioso premio de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat. Hasta el momento, los lectores solamente contaban con una edición chilena de 2001.

Por Antonella I. Vulcano (2)

La primera lectura de La yegua de la noche me retrotrajo a un tiempo en el que la poesía era, en efecto, un plan primordial. Al gesto originario que produce leer un poema construido desde sus bases, como un artefacto de funciones precisas. Pero ¿destinado a romperse, a desconfigurarse conforme pasa el tiempo?

El poeta, que se pregunta al inicio por el origen de dos cosas puestas sobre la mesa, el origen de una dualidad que va a sostener durante todo el poemario, también es el que pregunta sobre el sentido del oficio y la escritura. En este poemario parece abordarse, como en una pintura con perspectiva, la escena universal: el amor, la pesadilla, y la muerte.

El amor como tópico transversal, se deshilvana develando formas inéditas de hablar de lo ya conocido. Acá es donde la creatividad del lenguaje poético entra al juego y lo apuesta todo: recuerdas amor mío el largo adiós/ subdividido las innumerables salas como siglos/como millones de años cada vitrina absorta/ y en el centro de donde emanaba la extensa arquitectura/ el dinosaurio (...). Hay evidentemente un gesto histórico en el amor, algo antiguo que lo hace extremadamente cercano, las referencias son más que referencias, se apersonan para construir la composición del poema. En la lectura de este poemario, entonces, me encuentro con la yegua de la noche, la pesadilla, Graves, por ende, la muerte. Casi construyendo un campo semántico inédito en el que, si se entra, es difícil salir, el poeta va de un polo al otro: el poema-río, las dos cosas sobre la mesa, los dos poemas, la maldición y la bendición.

Vuelvo al gesto originario, al principio y al final del poemario: “Esta mañana escribí dos poemas” y “tan imposible de concebir/ la separación/ que ya la viví”. Me atrevo a indagar un poco más, a juntar los pedazos de este artefacto roto (que es el poema en el tiempo). Me quedo con esta seguridad: “La yegua de la noche” atiende al proceso del poema por sobre el final del poema. Leerlo nuevamente es un anhelo actual: que cada verso importe y que sin ese verso el poema se derrumbe.

 

Por Pablo Jacinto Carrazana (3)

La yegua de la noche es un libro que presenta una serie de poemas hilvanados alrededor de tópicos universales (el amor, la muerte) pero al mismo tiempo condensados sobre el pulso vital de un yo poético que hace de la escena de la escritura una escena reveladora. Es decir, la poesía (y más precisamente el acto de escribir) como un vehículo que devela un misterio ignorado y que en ese vislumbramiento hace lugar (a través del lenguaje) para compartir el efecto, las consecuencias de esa experiencia luminosa que es escribir un poema.

 

Esta mañana escribí dos poemas.

No me pregunto ya por el sentido

que tiene o no tiene este oficio oscuro.

Simplemente es otra manera, posible, de estar vivo.

 

Sin embargo los poemas no trabajan únicamente con la puesta en primer plano del proceso de escritura como principio constructor del libro sino que también se valen de ese recurso para universalizar dicha experiencia. Es así que entonces los tópicos ya mencionados no quedan ubicados dentro de una visión únicamente personal (Adioses divertidos o Veo a una mujer maquillarse). En los poemas también es posible encontrar referencias a distintas figuras pertenecientes a la literatura universal (desde Ovidio hasta Wallace Stevens) y que colaboran para que el material poético no quede condensado en una narrativa de escenas puramente intimistas. Es en ese sentido que el movimiento del libro pareciera ser doble. Dado que si el poema que le da nombre al libro dice:

 

Carne que carne fue

Y amada fue

Y hoy es literatura.

 

Y en ese decir nos señala el material de estos poemas, también hay lugar para un ars poética cifrado en la experiencia, en donde la poesía se permite indagar por la amenaza y el conflicto de la muerte que a su vez es motor de la escritura. Como si a través de la palabra se pudiera conjurar aquel temor o incertidumbre:

 

Muerte que pudo ser

Y no llegó, al menos hasta ahora

Que su dibujo hago

Sobre este papel, efímero


Varias son las aristas que se despliegan de la totalidad del libro y los veinte poemas que lo componen, y que este breve comentario no llega a abarcar. En todo caso, la reedición de un libro que habilita multiplicidad de lecturas es una apuesta por la poesía y su valor.

 

NOTAS

1,La yegua de la noche, de Luis Benítez. Tiempo de Parque Ediciones, ISBN978-631-90853-7-2, 50 páginas, Buenos Aires, 2026. Facebook: https://www.facebook.com/people/Tiempo-de-parque-ediciones/61558647095576/

E-mail: tiempodeparqueediciones@gmail.com

2.Antonella I. Vulcano (1993, Hurlingham, Argentina) es profesora de Lengua y Literatura por la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) y editora. Publicó fanzines de forma independiente y colaboró con su poesía en diversas revistas literarias. En 2020 publicó su primer poemario, Años de casa, por Editorial Santos Locos, y en 2025 Las cosas ínfimas, por Tiempo de Parque Ediciones. Es cofundadora de la revista y editorial Flor de ave y es una de las gestoras de Ciclo Verso.

3.Pablo Jacinto Carrazana (1992, Buenos Aires, Argentina), es docente de Lengua y Literatura egresado del Instituto Superior de Formación Docente Joaquín V. González. Ha realizado talleres tanto de narrativa como de poesía con Osvaldo Bossi e Isabel Vasallo. Algunos de sus cuentos fueron publicados en diversos medios digitales (Revista Más Poesía, Revista Zur, Flor de Ave y Revista Jauja). También participó en las antologías “Coordenadas” del 4to. Festival de poesía de Boedo y “Toda poesía es hostil al anarcocapitalismo”, publicada por Pixel Editora. Su primer libro “Un secreto rumor” fue publicado por la editorial Tiempo de Parque, proyecto en donde también se desempeña como asesor editorial. Forma parte del ciclo de poesía “El rayo verde”.

 

Thursday, June 11, 2026

Uno

 Jorge Etcheverry

La cabeza
allá arriba
(relativamente)
Los pulmones
fuelles acezantes
y con este calor
Extremidades
Patitas
Para aqué te quiero
Brazos manos
todavía con cinco dedos
y pulgar oponible
Hígado digiriendo mostos
Venas como un tejido azul
recorriendo que irrigan
La sinuosidad todavía de los músculos
Cerebro ahí
tranquilo el perro
maquinando
Y el corazón
bombeando
Todavía dándole
a estas alturas
Qué más queremos
Dios mío
Aunque no existas

Poemas de Rolando Revagliatti de su libro ‘Habría de abrir’

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