Jorge Etcheverry
Pero con el tiempo, ese comportamiento, mezcla de la actitud casi refleja de las personas sujetas a bombardeos continuos o periódicos o de esa gente que vive en circunstancias que los hacen sentirse permanentemente observados, se iba a convertir casi en una segunda naturaleza para la raza humana en general, especialmente en las ciudades. La gente se iba a sentir inconscientemente expuesta cuando caminaba por espacios abiertos, e iba a tener la tendencia, quizás refleja, a evitarlos. O iban a mirar súbitamente a las ventanas en situaciones específicas, cuando estaban haciendo el amor o se sentaban en el inodoro. O iban a mantenerse siempre conscientes, en guardia, cuando caminaban por las calles, seguros que algo, aunque no pudieran verlo por lo restringido de su alcance visual, daba vueltas allá arriba sobre sus cabezas o se incubaba a sus espaldas.
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