Friday, December 8, 2023

“La idea se convierte en una máquina que produce arte”

 




Luis Benítez 

La destacada artista plástica argentina Adriana Gaspar responde, en esta entrevista, los interrogantes surgidos de su vasta y fructífera trayectoria.

Imágenes: cortesía archivo de Adriana Gaspar     

Luis Benítez: -¿Cuáles son las influencias de otros artistas más acusadas en su obra plástica y de que forman contribuyeron en su estilo?

Adriana Gaspar: -Mis influencias devienen del arte conceptual, aunque como todas las influencias no las ejercemos de manera literal. Si bien el origen del arte conceptual lo encontramos en los ready made de Marcel Duchamp, debemos recordar que quien lo señala como categoría estética es Sol Lewitt en 1967, quien señalaba: “En el arte conceptual la idea o concepto es el aspecto más importante de la obra. Cuando la artista se vale de una forma de arte conceptual, significa que todo el proyecto y las decisiones se establecen primero y la ejecución es un hecho mecánico. La idea se convierte en una máquina que produce arte”.

Este es el lineamiento fundante e institucional que le otorga categoría como tal a esta corriente artística. Posteriormente, y en forma paralela, empiezan a aparecer otras corrientes que van atravesando los distintos lenguajes estéticos ligados a esta teoría. Por ejemplo, un libro muy interesante al respecto es Del Arte Objetual al Arte de Concepto, de Simón Marchan Fiz. Las obras comienzan a ser atravesadas por lenguajes y teorías; para ubicar la época, ya nos estamos refiriendo casi a mediados de los ‘70.

Por aquella época cobra mucha notoriedad la obra de Liliana Porter, artista argentina radicada a partir de 1964 en Estados Unidos (aunque siempre viaja a Argentina). Ella indaga y pone en cuestión la idea del tiempo, las fronteras entre realidad y representación. Su obra nos presenta un espacio donde converge lo conceptual y lo objetual, o sea la materialización de los objetos. El blanco también es una constante en su obra, lo que afirmaría un lugar donde lo atemporal se hace protagónico.

Todas estas corrientes, la obra de esta artista, por ejemplo, fueron influyendo en mi obra, la que por supuesto tiene un lenguaje creo yo personal y en el que además poseo mis propios códigos. Trato de generar también una simbología que se corresponda con mis producciones. Con ellas intento concebir un lenguaje propio. Para mí, el sello personal en la obra de un/una artista es muy importante. Las dos corrientes (conceptual y objetual) influyeron mucho.

 

LB: -Dentro del escenario cultural actual, ¿cuál cree usted que es la     situación de las artistas plásticas?

AG: -Latinoamérica es un territorio donde las mujeres artistas, a partir de fines de los ’60, han comenzado a visibilizarse, hecho que empezó a suceder a partir de las luchas. México es un ejemplo.

Nos costó históricamente demasiado que nos reconozcan como artistas, sobre todo en los ámbitos institucionales. En el siglo XIX y las primeras dos décadas del XX las mujeres podíamos hacer arte pero como hobby, mientras nos quedábamos en casa cuidando a los y las niñas, encargándonos de las tareas del hogar; nuestra labor estaba ligada a lo doméstico. En los salones oficiales era impensado premiar a una mujer, incluso que fuera aceptada. Hoy somos aceptadas y premiadas, pero la diferencia entre los varones y las mujeres sigue siendo en este siglo abismal. Por eso muchas veces nuestras exposiciones tienen lugar en espacios autogestivos o donde priorizan la obra de mujeres. Hoy nos interesa que el arte sea un portavoz de las problemáticas que nos atraviesan en esta sociedad, que constituya un vehículo para llegar a la gente; por lo menos es lo que a mí me interesa ya desde hace tiempo y es el contexto donde me interesa estar.

Los colectivos artísticos feministas trabajamos mucho para poder comenzar a revertir esta historia. En la segunda mitad del siglo pasado, a fines de los ‘60, principios de los ‘70, las feministas empezaron a luchar por nuestros derechos de manera contundente y continua, aunque las reuniones se daban en la clandestinidad, dado que nuestro país se vio atravesado por la última dictadura cívico-militar (entre 1976 hasta 1983) hasta que llegó la democracia. Entonces  los movimientos de mujeres comenzaron a ser más fuertes, se había ganado la lucha en las calles.

Yo soy parte de un colectivo feminista: Cuerpos Desobedientes, el que conformamos al comienzo de la pandemia, en abril de 2020. Lo conformamos tres artistas: Valeria Zabala, Mey Meroño y quien esto escribe, Adriana Gaspar.

LB: -Yendo a su muestra Pequeños fragmentos de lo que quedó, ¿cuáles son los principios y las intenciones que la llevaron a montarla y exhibirla públicamente?

AG: -Hace tiempo que abordo en mis obras las distintas violencias por la que atraviesan las mujeres. Comencé hace años a indagar a cerca de los mandatos sociales, claro ejemplo de violencia. Los femicidios ocuparon durante mucho tiempo la centralidad en mi obra, pero son tantas las violencias que se ejercen sobre nuestros cuerpos que decidí revisar mis escritos y comenzar a narrar conceptual y objetualmente acerca de otras formas de violencia. Por un lado abordar la violencia estética: las mujeres siempre estuvimos sometidas a ciertos estereotipos de belleza, los que han ido cambiando en las diferentes décadas, aunque la exigencia fue generando cada vez más presión, lo que nos genera diversas complicaciones, en muchas ocasiones muy severas para nuestros cuerpos, tanto desde lo psicológico como desde lo físico.

Por otro lado la violencia a la que fueron sometidas las mujeres en la última dictadura cívico-militar. Esta obra que usted tuvo oportunidad de observar conforma  un relato objetual que intenta visibilizar algo de lo que sucedía en esa época. Recordando a todas ellas, rindo un homenaje a dos poetas secuestradas y desaparecidas, Ana María Ponce y Alicia Raquel Burdisso.

Traté de revisar a través de los hechos históricos la narrativa de la época y, de ella, abordo lo que quedó en ese reservorio de la memoria, en ese imaginario colectivo que no hace más que dar cuenta de  lo acontecido. Esos fragmentos de un mobiliario ya en desuso, se alimentan de una identidad que cobra fuerza en la simbología de cada objeto del ámbito cotidiano. El blanco en mi obra se sirve de la fuerza necesaria para enunciar el vacío de esa ausencia, dotada por la sonoridad gélida que le otorga el paso del tiempo.  Este año en Argentina cumplimos 40 años de democracia. Esto y el contexto socio-político-cultural por el que atravesamos fue lo que me impulsó a exhibirla.

Cada pieza estuvo pensada desde el significado individual y colectivo necesario para esta narrativa visual. Hubo un trabajo de gran compromiso y criterio en la selección de los objetos con la curadora de mi muestra, la Lic. Valeria Zabala. El trabajo curatorial es imprescindible en el mundo de la contemporaneidad.


LB: -¿Cuáles son sus próximos proyectos artísticos?

AG: -Algunos de los proyectos que tengo pendientes son, por un lado, realizar una muestra de libro de artista de manera colectiva. Otro es trabajar en un proyecto colectivo de performance abordando una temática de género.

Asimismo, continuar trabajando fuertemente en proyectos colectivos como Generación Abierta -soy vice-directora de la revista que tiene el mismo nombre-. Esta fue declarada de Interés Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires por la Legislatura Porteña y es una de las pocas revistas que sigue apareciendo en formato papel desde hace 35 años. La Dirección está a cargo del Lic. Luis Raúl Calvo, poeta y ensayista.

También mi idea es seguir trabajando como columnista de radio en los programas de dicho proyecto: Generación Abierta en Radio, Crónicas Barriales, Arte y Cultura en la Ciudad, ambos emitidos por la AM1010 Onda Latina, y La Tarde está en Plenitud, puesto en el aire por FM Amadeus 91.1. De igual modo, continuaré ejerciendo  la curaduría del Segmento de Arte del Ciclo Literario y de Arte “Antonio Aliberti”.

Por otro lado, hace más de un año abrimos un espacio de arte autogestivo e independiente con la Lic. Valeria Zabala. Ambas somos sus fundadoras y curadoras; en sus comienzos estuvo ubicado en el Mercado San Cristóbal y ahora lo está en el Mercado Vélez Sarsfield, sito en Chivilicoy 59, en la ciudad de Buenos Aires.

También seguiré trabajando con el Proyecto Subjetividad, Diversidad: Cuerpos, junto con Claudia B. Sanzone y Claudio Braier. En 2024 cumplimos 10 años de trabajo colectivo, es un proyecto multidisciplinario, realizamos una jornada anual a partir de prácticas performáticas, conversatorios y publicaciones.

Y por último seguiré realizando actividades con el Colectivo Artístico Feminista Cuerpos Desobedientes (Adriana Gaspar, Mey Meroño y Valeria Zabala). Gracias a ustedes por la entrevista.


Sobre la artista

Adriana Gaspar nació en Buenos Aires. Es Licenciada en Artes Visuales y Profesora Universitaria Egresada de la Universidad Nacional de las Artes ( UNA). Profesora Nacional de Bellas Artes (especialidad en pintura). Especialista en Producción de Textos Críticos y Difusión Mediática de las Artes, UNA. En el campo educativo ha desarrollado su labor en el nivel medio y de adultos, en Buenos Aires. Ha dictado seminarios en distintas instituciones públicas y privadas. Desde 1988, ejerce la Sub-dirección de la Revista “Generación Abierta” y es responsable de la Sección de Artes Visuales, director: Luis Raúl Calvo (Letras-Arte-Educación), Declarada de Interés Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, 2000. Responsable del segmento de Artes Visuales en los Programas de Radio: Generación Abierta en Radio, desde el 2007, Crónicas Barriales & Arte y Cultura en la Ciudad, ambos en la AM 1010, Onda Latina. La Tarde está en Plenitud en FM Amadeus 91.1.

Fundadora del Proyecto Multidisciplinario “Generación Abierta” – Artes, Letras y Educación -, desde 1988.


Como artista visual, performática, investigadora y curadora, trabaja desde hace años en proyectos colectivos e individuales en el campo de las artes y la literatura.

Responsable del segmento de Artes Visuales del Ciclo Literario y de Arte Antonio Aliberti.

Cofundadora y directora del Proyecto Subjetividad, Diversidad: Cuerpos, con Claudia B. Sanzone, desde 2013, con organización, producción y prensa de Claudio Braier.

Últimas muestras realizadas: Mandatos Prenupciales, Espacio de Arte El Cid, 2015. Páginas y Libro de Artista: Galería Espacio UKaMa / Málaga, España,  2017. Cuerpos en Ausencia, Galería Caja Blanca, 2018. Artistas Generando lazos por la igualdad y la Equidad, Galería Arte x Arte, 2018. Mandatos Prenupciales y Algo más. Relato de un Cuerpo Sitiado, Espacio Y Lugar Cultural, 2018/2019. Poseedoras de Derechos Accionando la Igualdad, Camargo 1020, Espacio de Arte, 2020. Historias de Mandatos y Violencias en el Museo de la Mujer Argentina, 2022. Nosotras Luchamos- Wir Kampfen, en el Museo Legislativo de la Honorable Cámara de Diputados, Curaduría del Colectivo Cuerpos Desobedientes, Muestra Documental de Colectivos Feministas Latinoamericanos, 2022.


Pequeños fragmentos de lo que quedó. Museo de la Mujer, 2023.

Se refirieron a su obra Rosa Faccaro, Fabiana Barreda, Leonor Calvera, María Marta Donnet, Vale Zabala Eduardo Baliari, Enrique Gené, Luis Benítez, Luis Raúl Calvo, entre otros.

Últimos conversatorios: Enigma Editores: Identidad: Mujer, violencia y vulnerabilidad, en OEL (Organización de Estados Latinoamericanos). Espacio Y Lugar Cultural: Cuerpos cicatrizados, 2018. Museo del Libro y de la Lengua, Tras las huellas del surrealismo, 2019: Museo de la Mujer, Adriana Gaspar - Susana Neuhaus: Mujeres olvidadas por el Patriarcado: artistas invitadas: Mey Meroño y Claudia Ruiz Herrera, 2019.   Asociación Americana de Poesía Ester De Izaguirre: La vida como narración, 2022.


Últimas performances y videoperformances: Travesías Poéticas: Homenaje a Alejandra Pizarnik, Alianza Francesa, 2018. Perfoadictes: ¿Qué podés esperar de una mujer? Casa Doblas. 2018. La mujer perfecta, en coautoría con Gabriela Martínez, 704 Oficina de Arte, 2019. Historias Inconclusas, en coautoría con Gabriela Martínez, realizada en los siguientes espacios: Centro Cultural Paco Urondo, De a Dos / Otrxs, 2019. Feria Internacional del Libro 2023, invitadas por la SEA (Sociedad Argentina de Escritoras y Escritores). Automotores Orletti, 2023, en el marco de la Muestra Homenaje a Carmen y Daniel. Videobardo, Festival Internacional de Video Poesía 2023.


Títulos publicados: Rocco Incardona: Cuerpo y Libertad, Fundación Oeste. Bs. As., 2016. Subjetividad, Diversidad: Cuerpos, en coautoría con Claudia B. Sanzone y Claudio Braier, 2019. Publicaciones en antologías: Enigma Editores: Una misma temática: diferentes tiempos históricos. Boquitas Pintadas: Territorio de Dolor. Entre el Silencio y el Empoderamiento, breve ensayo sobre una obra de Valeria Zabala. La afectividad en la obra de Liliana Porter. Publicaciones en revistas y sitios web: Generación Abierta, formato papel y digital.

Cofundadora y co-curadora del Cubo VerDe Arte, Espacio de Arte Autogestivo e Independiente, Mercado Vélez Sarsfield, juntamente con la Lic. Valeria Zabala.

Integra el Colectivo “Cuerpos Desobedientes”, con Mey Meroño y Valeria Zabala desde abril de 2020. Páginas y redes de referencia:

www.generacionabierta.com.ar

@adrianagaspar20

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 Linktr.ee/Adriana Gaspar

@cubo_verde_arte

@cuerpos.desobedientes

 




Saturday, December 2, 2023

El Necronomicón II

 

Jorge Etcheverry

Y por supuesto que en esas latitudes y entorno no podía sino haber releído a Lovecraft, cualquiera que conozca esa región estará de acuerdo que, incluso más que en su natal Providence, es aquí donde uno se encuentra con el ambiente y geografía más adecuados, hay, por así decir un mood lovecraftiano, en esas ciénagas, la melancolía y la niebla y por qué no decirlo, esa atmósfera faulkneriana, decadente, que aún se puede percibir en este siglo de la globalización. Yo, por mi parte, después de varios intentos y pese a la miríada de traducciones al español, traduje esas famosas frases que describen el sueño de Ctulhu, que se prolonga para siempre en su ciudad ciclópea de R'lyeh, sumergida en los abismos marinos y cuya geometría es de alguna manera distorsionada y extraña: That is not dead which can eternal lie. And with strange æons even death may die. Mi traducción personifica decididamente en términos humanos al ‘which’ que traduzco, en lugar de ‘que’ por ‘quien’, ya que los minerales, por ejemplo, pueden yacer por incontable eones, transmutarse, descomponerse en sus átomos constitutivos, etc. y eso no tiene nada de terrible, lo  que no es lo mismo con un quien, un sujeto vivo y personalizado: “no ha muerto quien puede yacer eternamente/y con eones extraños la misma muerte puede morir”. Así, la presencia del Reino Mineral, por ejemplo, se evita no poniendo ‘que’ por which, que también hubiera sido correcto semánticamente, pero que ya no daría la idea de esa antigua divinidad todopoderosa y monstruosa que yace bajo las aguas por un tiempo interminable. Además, si extrapolando un poco la traducción, hubiera puesto ‘él’, estaría discriminando por el lado del género, mientras que al poner ese ‘quien’ yo estoy abarcando la posibilidad de una Diosa monstruosa e incalculablemente mala y antigua que yace esperando su cuarto de hora desde la eternidad, o aludo a una entidad no genérica, que no es lo mismo que decir ‘neutra’, ya que esto último implicaría esa suerte de vacuidad o chatura que tiene el ‘it’ inglés. Así, mediante el ‘quien’ se puede aludir eventualmente a una presencia bi o multigenérica, o carente de géneros como nosotros los entendemos. 

Esto permitiría por otra parte ayudar a establecer la filiación de un culto que todavía existe en California, al que los investigadores desestiman porque no ven el él más que otro más de los innumerables surgidos en esa región a partir de los sesenta del siglo pasado. Entonces, mi versión definitiva, que introduce en realidad pocos cambios a la versión preliminar ya citada, que son más bien  cosa de matices, me parece más acorde a la sintaxis del idioma español. Dice: No ha muerto quien puede yacer eternamente y con eones extraños puede morir hasta la misma muerte. Aquí nos encontramos con el familiar y sempiterno tema de la inmortalidad, que recorre prácticamente todo el espectro de las cosmogonías, mitos y religiones. Pero esa inmortalidad del alma que nos encontramos en la más coherente de las así llamadas religiones del libro, el cristianismo, y me atrevería a decir su versión católica, no es lo que se nos presenta aquí, sino la eternidad de la preservación física de esa entidad monstruosa, enorme, ancestral y de origen extraterrestre, cuyo sueño puede ser bien una pulsión que influencia partes de la psiquis humana, la más recóndita y antigua, que se supone basada en esas partes del cerebro que son una herencia quizás de los reptiles—esto es más o menos lo que tanto Lovecraft como sus seguidores han elaborado al enhebrar esa saga literaria ya con vida propia y capacidad de reproducirse que son los Mitos de Cthulhu. La lucha maniquea que enfrenta a los dioses antiguos, que de alguna manera representan a un principio o fuerza cósmicos, los omnipotentes exteriores (mi traducción para los "Outer Ones" ), buenos, o positivos o esas otras entidades,  contra estas creaturas que son los "Great Old Ones”, los grandes antiguos. Esta concepción del universo no es nada nuevo, la oposición de estas dos fuerzas, una del bien y otra del mal, en eterno e irresoluto conflicto se repiten hasta la monotonía en infinidad de mitos, religiones y filosofías, en esta mentalidad humana reiterativa ydigámoslotan acotada. Pero el carácter oculto, hermético que el autor atribuye al Necronomicón es literariamente otro elemento agregado, que por supuesto contribuye a la tensión de esta insigne obra narrativa y aporta muchas posibilidades para el plot (argumento).

Pero hay aún otra cosa. La filiación iniciática u ocultista de Howard Phillips Lovecraft ha sido vastamente demostrada y documentada, además está el argumento de que alguien que escribe no llegaría a ese nivel de abundancia y sofisticación si solamente estuviera escribiendo ficción para el lector común. Hay muchas claves, mucho simbolismo y paráfrasis, no instrumentales necesariamente para un trabajo de ficción. Hay elementos de una tradición hermética que a la vez es literaria. Esta obra está dirigida a dos tipos de lectores, los por así decir, más o menos "iniciados" y el resto, lo que tampoco es sorprendente, por ejemplo, la obra de Juan Ramón Jiménez o William Blake son testimonio de esto. No muchos críticos han reparado en las menciones que el autor hace en su obra Supernatural Horror in Literature" al Gólem de Gustav Meyrink, en el contexto de la Cábala, párrafo que me voy a permitir citar a continuación (en mi propia traducción, naturalmente) 

“...la misma Cábala, tan prominente en la Edad Media, es un sistema de filosofía que explica que el universo es una emanación de la divinidad, implicando la existencia de extraños dominios espirituales y seres separados del mundo visible de los podemos obtener siniestras vistas mediante ciertas encantaciones secretas. Su ritual está atravesado de interpretaciones místicas del Antiguo Testamento y atribuye significación esotérica a cada letra del alfabeto hebreo—una circunstancia que le ha impartido a las letras de dicho alfabeto un glamour y potencia espectrales en la literatura popular de carácter mágico. El folclor judío ha preservado mucho del terror y el misterio del pasado, y cuando se lo estudia más en profundidad es probable que ejerza una influencia considerable en la ficción fantástica [weird fiction]. Los mejores ejemplos de este uso literario han sido hasta ahora [1927] la novela El Golem de Gustave Meyrink y la obra de teatro El Dyhhuk (español ‘alma en pena’) proveniente del infiermo hebreo, o Gehenna ], de un escritor judío que usaba el seudónimo "Ansky." 

"La primera obra, con el hechizo de sus sombrías sugerencias de maravillas y horrores casi al alcance de la mano, se ubica en Praga y describe con maestría singular el antiguo ghetto de esa ciudad con sus espectrales tejados triangulares. El nombre Gólem se deriva de un fabuloso gigante artificial supuestamente fabricado y animado por rabinos medievales según una fórmula críptica. El Dyhbuk, traducida y puesta en escena en Estados Unidos en 1925, y más recientemente producida como ópera, describe con poder singular la posesión de un cuerpo viviente por el alma perversa de un hombre muerto. Tanto los golems como los dybbuks son caracteres ya fijados y son frecuentemente ingredientes de la tradición judía posterior”.

Saturday, November 25, 2023

Yes, Prophet

Jorge Etcheverry

We listen the words we don’t hear the noise we walk we believe the Words and the noise is there but we close our ears to the noise that is there we keep inside our heads only the words the sacred words that erase the outside external noise of the world we blindly believe these words that erase the world.


Thursday, November 23, 2023

El Necronomicón

 Antecedentes del proyecto


El Necronomicón, que en realidad existe históricamente, y que he podido darme cuenta que no es un trabajo acabado, sino más bien lo que en nuestros días se denominaría un 'work in progress', llegó a ser conocido por el público en general a través de las referencias que aparecen en la narrativa de ficción de uno de los autores más importantes del género fantástico y de terror, por supuesto me estoy refiriendo a Howard Phillips Lovecraft (H.P.L), (†1937), autor que ya se ha establecido que paralelamente a su producción literaria, o más bien en forma conexa, también incursionó en lo que se llama en términos generales pero imprecisos, lo oculto, ya que se entiende habitualmente como tal ese tipo de temas y contenidos. Pero más de manera metonímica, ya que el estado de ‘oculto’ de ese material depende del autor o exégeta que le otorgue ese membrete. Quizás la cita más reproducida de H.P.L es “no ha muerto quien puede yacer eternamente/y con eones extraños la misma muerte puede morir”.  Esa es mi versión en castellano (o español, polémica en que no vamos a entrar aquí) de estas famosas frases del autor: “That is not dead which can eternal lie. And with strange æons even death may die” del cuento The Nameless City (la ciudad sin nombre). Esta cita el narrador la atribuye a Abdul Alhazred “el árabe loco”, que siempre aparece en el vasto universo de la ficción lovecraftiana del ciclo de los mitos de Cthulhu como el autor del ya famoso Necronomicón (95.600 ocurrencias en Google en esta mañana del 6 de diciembre de 2008). [Nota del editor. Al hacer una búsqueda en el mismo motor, a mí me salieron en cambio 802.000 entradas bajo ese nombre .

Quizás sea adecuado que mencione el contexto en que se desarrolla esta investigación. Esta tarea no es ajena a mi salida más bien forzada de mi país natal debido al golpe de estado en mi país originario, Chile, en 1973. No fueron muchos los chilenos que se exilaron en el Monstruo, nombre que calificaba en ese entonces a EE.UU., y que todavía es muy difundido entre la variopinta aunque escasa comunidad izquierdista de habla hispana de la ciudad. Uno de los pocos chilenos que conozco que viven todavía en
Bâton Rouge empieza todas sus cartas o emails con “Aquí, fulanito (no voy a dar su nombre), desde el Sur del Monstruo” O algo parecido. Por razones de todos conocidas y en las que no voy a entrar aquí, tuve como tantos otros que salir de mi país (Chile) a mediados de los 1970. Sin muchas peripecias, al contrario de muchos de mis compatriotas esparcidos por el mundo, tuve la suerte de recabar en la extraordinaria ciudad de Bâton Rouge, en el Sur de Estados Unidos, que combina las culturas francesa y africana con el elemento anglosajón norteamericano y una rica y diversa presencia etnocultural, manifiesta por ejemplo en la gastronomía. Aquí fue que, ejerciendo la traducción y la enseñanza del idioma español, escribiendo uno que otro artículo en los periódicos de habla hispana, me vi con vacíos, o brechas, bastante abundantes, ya que en general no me fue posible conseguir un trabajo full time, es decir a tiempo completo, pero para ser sincero, creo que nunca lo intenté totalmente en serio, ya que pronto pude darme cuenta de que pese a todos sus problemas, que no voy a negar ni menos a enumerar, el nivel de vida en este país, pese a todos sus innegables problemas, le permite a uno sobrevivir con cierta holgura trabajando una fracción de lo que tendría en su país de origen, donde estudiaba en la universidad pero ejercía como profesor secundario. Quizás para alguien como uno, eso era un problema en este medio regido por la libre competencia. Acostumbrado a un sistema en que uno salía del Instituto Pedagógico, facultad de la Universidad de Chile donde se formaban los futuros pedagogos (donde estudiaba) y pasaba directamente a ejercer la docencia, en que uno entraba en una carrera casi sin contratiempos en el servicio público, si uno enseñaba en una institución fiscal, un liceo. Aquí me fue difícil adaptarme. Uno tiene, por así decir, que vender su preparación y sus talentos, algo para lo que no estaba preparado. A eso achaco en parte el no haber podido conseguir por ejemplo un trabajo permanente en un colegio vocacional (college) o una universidad o compañía de traducción establecida. Claro está que la traducción y la docencia, la interpretación ocasional, incluso free lance, o por la libre, como se decía y creo se debe decir todavía en mi país natal, son trabajos especializados, relativamente bien pagados, ya pareciera que pese a la gran población hispanohablante en este país, que creo asciende a más del doble de la población total de mi país de origen, Chile[1], no hay mucha traducción al español de alta calidad, o no la que uno se hubiera esperado con una población hispanohablante tan numerosa. Lo que no quita que las tarifas por traducción, enseñanza e interpretación de este idioma sean inferiores a las que se pueden cobrar en Canadá, por ejemplo, pero aún así.

Con bastante tiempo libre, mis necesidades básicas satisfechas y pocas conexiones chilenas en la ciudad, con muy poco que hacer en el campo de la solidaridad con Chile y la denuncia de la dictadura, por ese mismo motivo—nunca he tenido la capacidad para generar acciones o iniciativas, tengo que reconocer que carezco de carisma, de condiciones para el liderazgo—me pude dedicar a actividades que los tumultuosos años recientes de las circunstancias históricas de mi país y mi militancia política, que por razones obvias no me conviene precisar, no me habían permitido. Comencé a frecuentar nuevamente a esos autores que habían iluminado(o ensombrecido) mi adolescencia, mi temprana juventud, los últimos años en el liceo comercial, en esos días en que comenzaba a escribir mis primeros y torpes ensayos de poesía y era admitido bastante a regañadientes en las limitadas y marginales, pero ya históricas huestes de “Los Desencantados de Coquimbo”, grupo poético y neorromántico que desaparece en la arena de las playas de la historia en un país como Chile, aquejado actualmente de manera entusiasta con la globalización neoliberal, que trae de la mano el afán de novedades que caracterizaría al hombre medio de la urbe contemporánea, tan minuciosamente vituperado entre otros por el gran filósofo alemán Martín Heidegger.

Fue allí donde releí amorosa  y minuciosamente a Lovecraft, esta vez en su idioma original, en esa ciudad que lamentablemente he debido abandonar debido al meteoro que hundió para siempre a la incomparable Nueva Orleáns, asolando de paso Bâton Rouge y desintegrando prácticamente una propiedad totalmente a mi gusto que había logrado adquirir y remodelar con bastante sacrificio después de décadas del ejercicio de la traducción, como creo haber mencionado, y la enseñanza de mi idioma natal, que en los últimos años había comenzado a ejercer, al fin, en el sistema educacional local institucional, primero a nivel de la educación secundaria y luego en la universidad, claro que a nivel de la educación de adultos. A estas alturas de mi existencia, me habría costado lidiar con niños, y menos aún con adolescentes, en los tensos y a veces violentos establecimientos educacionales de este país. Fue durante esas décadas allí, como decir, que releí una y otras vez  los mitos de Ctlulhu y otras obras del genial providenciano, que supongo así se dirá en español a alguien de Providence, Rhode Island, lectura a que entregaba periódicamente y por lo menos una vez por año, a medida que me apropiaba del inglés. Libros de los que escogía párrafos y los traducía o parafraseaba, y que así se fueron convirtiendo en una especie de barómetro, por así decir, o de medidor, de mi manejo del inglés, esta mi segunda lengua de la cotidianidad y el mundo del trabajo en este continente, mi lenguaje para lo ‘a la mano’, parafraseando otra vez al ilustre pensador teutón. Mis idiomas para lo que sería la cultura, el conocimiento, sobre todo las artes y la poesía, lo que los siúticos y algunas señoras que conocí en mi infancia y temprana juventud llamaban “las cosas del espíritu”, son el español, mi lengua originaria en su variante chilensis y un francés bastante aceptable, al menos a nivel de su lectura. Desgraciadamente, mi alemán es sumamente rudimentario.


[1][Nota del editor] Según Wikipedia, en 2012 había 38.325.155 que hablaban español en sus casas en los Estados Unidos

Monday, November 13, 2023

Ciudadano

 Jorge Etcheverry

No te dejes engañar
por los vendedores de ilusiones
por los desconocidos de siempre
En la próxima consulta electoral
no te abstengas
sal de tu refugio antiaéreo
ponte tu máscara purificadora de aire,
Y acude a las urnas a marcar tu preferencia
por el PSPA
(Partido Socialista Post Apocalíptico)

“Revulsivo y de denuncia”: una reseña del libro “Desecho e izquierdo” de Rolando Revagliatti.

  Antonio Ramón Gutiérrez “ Desecho e izquierdo ” es un juego fonético y de sentido, que evoca de algún modo los juegos de Oliverio Giron...