Saturday, October 31, 2026

Para Alba Volante Nueva, a modo de colaboración, textos de Rolando Revagliatti de su libro ‘Del franelero popular’.



Sabrás de la garrapata de mis versos

o si no

no sabrás nada.

 

*

 

El suicidio

reluce.

 

*

 

Las margaritas que arrojaron a tus chanchos

mis vacas se las comen.

 

*

 

Más vale solo porque sí

que desestimado porque no.

 

*

 

Puede que el saber no ocupe lugar

 

No así la fe:

la fe ocupa lugar.

 

*

 

De rodillas y contrito

arribaré más bajito.

 

*

 

Suelen las fieras domesticadas

ser melómanas.

 

*

 

Que es nada

lo que sé

sólo sé.

 

*

 

Pindongas clericales

atiborran arrabales.

 

*

 

A la madre de todos los vicios

la sirve regularmente el padre

de todos los fornicios.

 

*

 

Dícese del buey

lamiéndose solo:

¡qué bien lo hace!

 

*

 

No nos une la afición al alcohol

sino al quebranto:

 

será por eso

que la excito tanto.

 

*

 

Si no puedes con tus enemigos

únete a ellos

(si no te dan asco).

 

*

 

Se quiebra, pero no se dobla

                                   ni obla

                                   ni bla bla.

 

*

 

El que mucho aprieta y abarca

es un garca.

 

*

 

La vida que te doy es un mal necesario.

 

*

 

Ábrete al sésamo

 

Y al enebro.

 

*

 

Es propio de muertos como yo

huir de vivos.

 

*

 

La letra con sangre

atrae a las moscas.

 

*

 

Dime quién te duele

y te diré dónde te cruje.

 

*

 

No les pregunto a mis hijos cuántos son

sino

que vayan matándome.

 

*

 

El masoquismo hace estragos

en un sinnúmero de sádicos.

 

*

 

Ni perlas ni margaritas

Despedid

               a los puercos.

 

*

 

Sólo sé

que lo que sé

no siendo mucho

rebalsa.

 

*

 

Rolando Revagliatti nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside. Ha sido actor, docente y psicoanalista. Publicó en soporte papel un volumen que reúne su dramaturgia, dos con cuentos, relatos y microficciones y diecinueve poemarios. En ediciones digitales se hallan los seis tomos de su libro “Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”, conformado por 159 entrevistas por él realizadas. Todos sus libros cuentan con ediciones electrónicas disponibles en http://www.revagliatti.com  - Más de 2100 videos en los que ha grabado poemas y otros textos literarios de muy diversos autores se encuentran en https://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti/videos y en https://www.arcoiris.tv/fonte/Rolando%20Revagliatti/

 


Sunday, October 18, 2026

Caminante y curandera

 Jorge Etcheverry

Caminante y curandera

 Llegó a los restos de un bote varado hace tiempo-las tablas medio petrificadas por la sal, la quilla medio cubierta de algas y moluscos, las bordas blanqueadas por la misma sal y los excrementos de las aves marinas. Dobló hacia el interior, alejándose de la rompiente. Comenzó a atravesar las dunas. Al otro lado hay una casita negra, casi tapada por unos roqueríos, que desprenden un olor punzante, ya que seguramente sirven de excusado a bañistas, pescadores o simples caminantes o lugareños.  Llama a la puerta con su bastón: toc-toc. Un bastón cubierto de insignias y calcomanías de hoteles y líneas aéreas, recuerdo de sus viajes a Europa.  Ahora, en el nuevo Chile, todo el mundo puede ir a Europa, y es posible que un bastón así no despierte más que un interés mediano.  Una mujer vieja con una larga y ensortijada melena casi blanca le sale a abrir.  No lo saluda. Lo hace entrar con familiaridad.  Él le pregunta “¿Tendría un poco de esa hierba de la que le hablaba el otro día?, y que cuelga en un manojito parduzco del techo  “Creo que lo único que me queda es eso poco que está ahí.  Ese monte es caro, difícil de encontrar.  Ya no queda mucho”.  Eso es cierto.  Antes, unos años antes, la comarca era más húmeda, de una humedad dulce, no salada.  Los alrededores eran más verdes.  Crecían los juncos y las liebres saltaban entre las ruinas de adobe del Pueblo Viejo.  Que ya no existe.  La poca gente que había ya se ha ido.  El desierto se está corriendo apurado hacia el sur auxiliado por la falta de lluvia, que por otra parte cuando llegaba a caer, iba lavando al mar la poca tierra fértil que quedaba.  Esa crucífera supo crecer antes en todos los huecos húmedos entre las rocas.  Ahora se la encuentra sólo cerca de las fuentes termales y de los arroyuelos bajos, de poco caudal y tibios.  Por eso que es escasa y cara.  La vieja saca del ramito y le muestra unas hojitas secas y gruesas cuyo matiz original estría el pardo seco y que es una de las numerosas variedades del verde claro de la vegetación de esta región más hacia las montañas.  Incluso seca, su aroma picante y agridulce llega a las narices del curandero.  Él le pregunta el precio, ella hace un ademán con la mano y se encoje de hombros: son viejos conocidos, no le va a estar cobrando.  Ella es la vieja Sara, también curandera, yerbatera, que hace sahumerios y ve la suerte. Para la gente de los cerros, y los pescadores y los niños que la siguen-una bruja., aunque muchos visitan su puesto en la feria de los domingos en el pueblo, que es en realidad una manta en el suelo cubierta de ramitos de hierba y trocitos de madera.

                                                                                 


Para Alba Volante Nueva, a modo de colaboración, textos de Rolando Revagliatti de su libro ‘Del franelero popular’.

Sabrás de la garrapata de mis versos o si no no sabrás nada.   *   El suicidio reluce.   *   Las margaritas que arro...