Saturday, February 29, 2020
Jardín
Jorge Etcheverry
Evidentemente se trata de un patio
interior, de ésos que son comunes en las casas antiguas de ese sector. Alguna
vez alguien me dijo que en alguna otra capital ya las habrían pasado al
patrimonio de la Unesco. Por ejemplo mi amigo Sergio (cuyo apellido y dirección
exacta no voy a dar por razones obvias), tenía una casa parecida, con un patio
interior casi idéntico, herencia de sus padres. ¡Qué jardín!. Pero en realidad eso es solo la primera
impresión. Este jardín no es como ninguno que haya visto antes. Hay una
fuentecita al centro, blanca, de algo que parece pero no es mármol. Hay a su
alrededor cactáceas de todas formas y colores; algunas amapolas—creo—y unas como
magnolias, gruesas, unos como lotos en la fuente, y a lo mejor—no estoy seguro
porque nunca he visto ninguna al natural—unas orquídeas. Hay aceitosos laureles y gomeros, otras
especies que no reconozco, que no he visto nunca, y una hierba menuda, algo así
como un trébol, como una tupida espuma verde que se derrama sobre los
mosaicos. De alguna manera y por un
instante fugaz me acuerdo de las plazas en que jugaba cuando niño, de los
jardines de las casas en que vivimos con mi familia, de mi abuela llevándome al
Parque Japonés donde jugaba con bellotas, de la Plaza Montt en Nuñoa, con su
fuente en la que nadaban peces rojos y plateados, y en fin, de los parques, de
todos los parques, remansos rodeados de las enormes moles hostiles y
ennegrecidas de las ciudades, aplastados por una atmósfera de gases nocivos, de
vientre de plomo. Es ahí donde se reúnen
los vagabundos, juegan los niños y las parejas tardías llegan a la furtiva
fornicación. Un ruido me hace volver a
la realidad: es el agua que se rebalsa de la fuente y corre por los mosaicos
indescifrables. Otro ruido: unos pasos
furtivos al otro lado de un macizo de rosales floridos. Puedo vislumbrar una sombra adosada al
muro. Una silueta borrosa que comienza a
hacer visible.
Friday, February 21, 2020
Arrachere
Jorge Etcheverry
Arrachere es el nombre de un país latinoamericano muy pequeño del que hasta hace poco ignoraba la existencia. Conocí casualmente a uno de los personeros del consulado que van a abrir aquí en Ottawa, en un festival latinoamericano, cuando me comentó, frente al stand de un país que omito, “nosotros producimos unos pastelitos casi iguales a éstos”. Cuando le pregunté de qué país era él, me dijo “de Arrachere”. “Ahh”, le dije. Se sonrió, se explayó un poco: “Mire, no se sienta mal si no sabe que existimos, no se crea que es el único, además de que nuestro pequeño tamaño, la ausencia de crisis, golpes de estado, catástrofes naturales, etc. no nos ayudan a tener mucha presencia en la prensa y la televisión, mucho menos en los medios de comunicación social, ya que como dicen en inglés “No news is good news”. Y es cierto. Para aparecer en la tele tiene que haber problemas. Más tarde, con algunos tragos y más confianza, le dije que por cierto el nombre Arrachera—como su país, pero con una “a”final—ere el nombre de un delicioso corte de carne en México, el Skirt Steak de por aquí, y que una persona arrechera, quería describir a alguien poseído o poseída por el deseo sexual, o caliente, como decimos en muchos países de Latinoamérica. A lo que me respondió que cómo andábamos por casa, miren que venir de una país que se llama ají, chile, pero también pico, como le dicen al órgano masculino también en México. Al final nos despedimos amigablemente e intercambiamos emails. Después de unos días me llegó un correo electrónico con una invitación suya. Querían darse a conocer. Habían arrendado uno de los mejores locales públicos disponibles en esta capital—Ottawa—en el centro mismo del barrio diplomático, a un par de cuadras del Edificio del Parlamento. Al llegar, mi conocido estaba en la puerta, oficiando de recepcionista. “Hola”, me dijo “está llegando mucha menos gente de la que esperábamos, no hay nadie de los medios, ni siquiera los diarios latinos”. Le respondí “Mire, no se preocupe, aquí la gente no es muy curiosa, además, como esta es una sociedad multicultural, ya no les llaman mucho la atención estos eventos de promoción de países, que aquí en la capital pasan todo el tiempo. A pesar de que mucha gente viaja bastante, no saben mucha geografía”.
Una vez en el salón y al escuchar a un orador que desgranaba un moroso discurso me enteré que el nombre Arrachere celebraba al fundador del país, noble y militar de origen francés, Ferdinand D'arracher, que lo había liberado después de una única y definitiva batalla con los soldados españoles, la mayoría de los cuales se había quedado en el nuevo territorio independiente. Arracher, Arratxere, en su ortografía vasca—ya que el militar era vasco francés, vivió hasta pasados los noventa años y tuvo una vasta progenie. El mestizaje en el país careció de los terribles y cruentos momentos que se dieron en la miscigenación en el resto del continente. Además, no hubo guerras limítrofes, las formaciones naturales y cuerpos de agua que lo encerraban disuadían cualquier incursión exploradora o inmigrante y mantenían al país virtualmente aislado del resto del mundo. Al no contar con un recurso natural abundante y exportable, al contrario de la mayoría de los países del continente, que son básicamente monoproductores, el desarrollo de Arrechere fue lento pero uniforme, y lo mantuvo al margen de la voracidad del común vecino del norte y los europeos. La gran variedad de microclimas, sobre todo en sus sierras, la feracidad de sus suelos y la abundancia de su flora y fauna, hicieron al país poco menos que autosuficiente. Su poeta más importante, L. Prueba, que viajó espacialmente a Ottawa para esta ocasión, leyó una oda a Arrechere, sus lagos y montañas, sus mujeres. Encontré el poema bello, pero muy lleno de modernismo dariano, un poco anticuado, aunque debo decir de paso que la poesía que yo llamo más “contemporánea” tiene cierta presencia en el Cono Sur y después se va difuminando hacia el norte. La danza folclórica típica del país, interpretada por un conjunto que también voló directamente a este evento, se parece un poco a la cueca chilena, lo que denota, como en nuestro caso, cierta influencia negra, que en el caso de Chile se ha querido negar. Los bocadillos, sin embargo, recuerdan a la comida centroamericana, no falta una versión bastante curiosa de la empanada, si se quiere un poco seca, magra de carne y con mucho ajo y pimiento rojo. De repente un grupo se retiró de la sala, encabezados por una mujer de cara ancha, pálida. “Los comunistas se van”, me susurró mi acompañante en voz baja. En un intermedio entre la interpretación de un aria y otra danza folclórica, un hombre alto, afable, de cara más bien larga, entregó tarjetas a los concurrentes: aparecía su nombre, su cargo gubernamental y abajo “Partido Comunista de Arrachere”. Ante mi mirada interrogante, mi amigo me dijo “tenemos nuestras maneras para evitar que se agudicen los conflictos”.
Entonces, y a propósito de escopeta, pensé en Andorra, nombre que me había vuelto a la mente por pura casualidad. Allí se produce un show de televisión llamado Sabiens donde se tratan todo tipo de temas esotéricos, controversiales, ocultos, etc. Si no me hubiera encontrado con ese nombre por casualidad, viendo en al Yahoo uno de sus programas sobre los Annunaki, es posible que Andorra hubiera desaparecido por completo de mi horizonte mental. Al comenzar, el locutor había dicho “Queridos oyentes, hoy hay un sol resplandeciente sobre Andorra”, y luego le preguntó a un periodista o investigador paranormal que venía llegando “Oye, Paquito, ¿y cómo andan las cosas por Europa?”.
Friday, February 7, 2020
De poetas y trincheras
Jorge Etcheverry
Se dice que Platón habría expulsado de su república a los poetas. Cualesquiera que hayan sido sus motivos, eso demuestra que ya desde entonces los poetas eran como una pulga en la oreja, jodían, molestaban, y en una de éstas hasta tenían, o se creía que tenían, algún efecto. Sin embargo es curioso que uno de los lugares comunes más socorridos contra la poesía sea el de su inutilidad, ¿Para qué sirve la poesía?, es una pregunta corriente. Ser poeta puede ser sinónimo de inútil, desubicado, loco, y en algunas ocasiones vivo. En este último caso tenemos a ese poeta madurón, suiticón y embaucador con eso de la poesía de señoras de buen pasar aburridas en sus casas, personaje que Don Miguel de Unamuno nos presenta en su novela corta Nada menos que todo un hombre’de 1931. En general los detractores de la poesía y por ende de los poetas, vienen de variados campos. En Así hablaba Zaratustra, Federico Nietzsche pone en boca del narrador que “los poetas desean hasta cosas que las viejas se cuentan en la noche”. Claro que el ilustre filósofo, además de federico o por eso mismo era bastante misógino, ya que en otra parte de ese libro el mismo profeta poeta peripatético que es el personaje central del libro dice “Si vas con las mujeres no olvides el látigo”. Y ese tipo de cosas es más o menos corriente. Es decir, que en general entre los enemigos de la poesía y de los poetas se suele encontrar gente con opiniones bastante desagradables, esto definido de una manera muy sencilla: si esas ideas tuvieran vigencia universal sería el acabose, o al menos vastos sectores padecerían harto sufrimiento y daño, bastante más de lo que ahora existe, que no es nada de despreciable. Por lo general el poeta termina por situarse en el bando de los ‘buenos’ en el conflicto de que se trate, por lo menos en los tiempos contemporáneos. Es muy conocida la posición que adoptaron Federico García Lorca y Pablo Neruda en la guerra civil española, y cómo esto le ocasionó la muerte al poeta español. Hay muchos e ilustres nombres de poetas hispánicos entre las innumerables víctimas que llenan los cementerios de lo que con justeza podemos llamar la ‘causa popular’. Basta mencionar a Miguel Hernández, Javier Heraud, Otto René Castillo, Roque Dalton, de trágico fin ante pelotones de fusilamiento, asesinatos o estadías en las cárceles. A estos se pudo agregar al joven activista cultural y poeta James Oscco, muerto por escuadras de la muerta en el Perú. Tampoco se restringe este sino al mundo hispánico. Hace un par de años un joven estudiante turco fue arrestado por leer un poema de Nazim Hikmet, el famoso poeta comunista turco que murió en el exilio en 1963.
Si bien es cierto que artistas y periodistas, en general quienes se dedican a representar la realidad por trabajo o vocación, siempre son algo peligrosos para el así llamado ‘sistema’, si no se avienen a entrar en arreglos con los ‘poderes fácticos’, los poetas ocupan en esto un lugar privilegiado. Si bien no representan las cosas con el detalle convincente y detallado de la prosa o la fidelidad a la realidad que sería parte del mandato de los periodistas, el poeta acarrea desde la antigüedad un halo profético, mediúmico, chamánico, ligado quizás al carácter básica y quizás definitivamente oral de la poesía y su innegable componente lírico. El poeta recita, expone, pero junto con eso está su expresión personal, sentimental, su posicionamiento acentuado frente a lo que se trate. Por ejemplo, Gunther Grass es un gran novelista contemporáneo, pero conozco personas nada de estúpidas que no pudieron seguir leyendo algunas de sus novelas y yo voy a tener que confesar que me pasa algo parecido con Marcel Proust. Pero un poeta famoso no se puede dar el lujo de ser latoso. Es casi un estereotipo imaginar o representarse a poetas con una causa que se dirigen a las masas. Los primeros tiempos de la revolución rusa son inconcebibles sin Vladimir Mayakovsky y Sergei Yesenin, ni sus últimas décadas sin Evgenii Evtushenko. El experimento socialista democrático chileno que culmina en el gobierno de Allende es impensable sin Pablo Neruda, ni el intento sandinista en Nicaragua sin Ernesto Cardenal. La incepción y consolidación de la revolución cubana se vieron acompañadas de la voz de Nicolás Guillén. Roberto Fernández Retamar, hace poco fallecido, Juan Pablo Fernández y Nancy Morejón han sido sus embajadores poéticos y culturales. Quizás una de las diversas cosas que el proceso bolivariano en Venezuela esté necesitando sea un vate nacional que lo cante para el mundo.
Pero no quiere decir que sólo la así llamada izquierda sea un campo fértil para que brote la poesía. Quizás sea mayoritario, ya que las causas por así decir ‘positivas’ tienden a aglutinar a los poetas. Pero siempre ha habido excepciones. El poeta anticastrista Armando Valladares recorría el mundo denunciando al régimen cubano actual. A Ezra Pound lo pusieron en una jaula en los últimos días de la segunda guerra mundial por sus alegadas tendencias fascistoides. El himno de batalla de los nazis, el Horst Wessel, fue escrito por un poeta. Y no hay tampoco un monopolio de lo que los lectores ingenuos denominan ‘calidad’, --el conjunto de predilecciones institucionalizadas en un momento dado--. Entre los poetas de la izquierda a veces se producen himnos conmovedores y otras panfletos latosísimos. Si me hubiera tocado pasar junto a la jaula de Pound a lo mejor le tiro su piedrecita huacha, aunque es uno de mis poetas favoritos y uno de los padres de la poesía contemporánea, cuya huella se deja sentir en muchos grandes poetas de la izquierda. Pero a lo que íbamos al principio. En la actualidad hay una gran movilización entre los poetas por causas como el medio ambiente, la paz mundial y la justicia y equidad sociales.
Tuesday, January 28, 2020
La eternidad a la hora de los quiubos
Jorge Etcheverry
Los
años que no perdonan y un otoño frío, con una humedad casi de invierno
chilensis me mantienen encerrado en mi departamento, dubitativo--¿les gusta
esta palabra?. Creo que es primera vez que la uso--.. Pero al fin me pongo una
camiseta, una camisa, un chaleco y un cortavientos que me compré en uno de mis
viajes a Chile y que usé una vez en Angelmó, que queda bastante abajo en el Sur
de Chile al borde un brazo de mar que se cruza para pasar a Chiloé, unas islas
todavía más al sur, esto para beneficio de los hermanos hispanohablantes en
estas tierras boreales que leen esta nota. Que escribo en un local remozado y
con un personal de niñas bastantes simpáticas que atraen a nuevos clientes que
se portan muy bien, gracias a esta grata atmósfera y a un par de bouncers tan
imponentes como eficientes. Aquí se puede disfrutar de una tranquilidad
inusitada en este tipo de establecimiento, en realidad un pub que cuenta
entre su clientela crepuscular y nocturna a una fauna surtida, a varios patos
malos /creo) y a algunas niñas ‘de la vida’ como se decía en mi país cuando yo
era chico, pero independientes y orgullosas, que trabajan con internet y que
andan con matagatos en la cartera o esas bolsas artesanales a que son
aficionadas, todo por una recomendación que le hice una vez a una que me
paró en la calle y me pidió que porqué no la acompañaba unas cuadras porque
unos tipos en auto la venían siguiendo. Esto es una primicia, no se lo cuento a
todo el mundo. Eso sí, se lo mencioné al pasar a una niña nueva, que es básicamente
estriptisera y que me presentó la Guagua, fundamentalmente para que le pagara
unos tragos y se la sacara de encima, ya que por razones de competencia, cuando
se le ocurre que no se ve muy bien o anda medio de maletas, no le gusta que la
vean con otra compañía femenina muy atractiva. Como es el caso de esta niña
cuyo nom de guerre es Frou-Frou La Frog, porque es quebequense, y que
tiene unas piernas extraordinarias, que le empiezan arribita de los pies y le
llegan hasta la ingle. También frecuentan este lugar, mi nueva oficina porque
el otro boliche quebró, Feto Von Thyssen, un inmigrante alemán más o menos
reciente, chato, gordito, muy rosado, de carita redonda y manos chicas, ET
Woodsworth, un gringo flaco, de frente alta, ojos salidos, orejas enormes y medio
tirando a hidrocéfalo por el porte de la cabeza. Esos apodos justifican la
tradicional picardía del latino, parte de los habitués del otro boliche que nos
vinimos para acá en tropilla, como dicen en la otra banda (Argentina).
Y
por supuesto también llega de vez en cuando y de cuando en vez el Apocalipsis
Rivera, a veces solo, a veces con su hermano Deuteronomio, y que a vuelto un
poco a la cristiandad, o canutidad, quizás llevado de la mano por la marea
derechosa y fundamentalosa que todavía pudo elegir al Harper. Antes no me había
dado cuenta de que aquí, como en los países de donde venimos, las modas de
Estados Unidos las seguimos con varios años de atraso, como no se cansa de
afirmar el director de esta página el poeta chileno canadiense Echeverri, que
también llega a veces por acá con Patrick Phillmore, un poeta canadiense,
Arturo Méndez, otro escritor chileno casi de la edad mía, bastante poco
amistoso y que se vino de Baton Rouge en Luisiana después de lo de Catrina,
damnificado, aterrado y sin pega. Un tipo muy raro. No me gusta ni entiendo
mucho lo que escribe en general en esta misma página, pero si por algo salimos
del terruño original—por si no lo he dicho, yo también me vine por lo del golpe
del 73—es porque la democracia consiste, o debería consistir al menos, entre
otras cosas, en el derecho a pataleo. Méndez-Roca puede publicar aquí y yo
puedo decir que no me gusta lo que escribe y el Director no me va censurar lo
que escribo.
Ahora
a Apocalipsis le ha bajado una interpretación del asunto de la vida eterna, que
como se sabe es uno de los conceptos centrales de la religión cristiana. Sin ir
más lejos no hay más que acordarse de eso de “y la vida eterna amén”. Pero no
tan amén, según Apocalipsis, ya que según él no se trata de que Dios haya prometido
la vida eterna, y cita al teólogo Charles Kingsley que en 1855 escribió que el
significado de la palabra ‘AION’
(Siglo, Edad, Era) que se usa en las escrituras, jamás se usa para significar
eternidad o tiempo sin fin, sino que significa un periodo de tiempo. Entonces
pasó a explicar que eso quedaba clarito en el Antiguo y el Nuevo, por ejemplo a
Adán se le habían dado 930 años, siendo que al comienzo Dios había decidido que la vida de
los seres humanos se limitaría a 120 años. También estaba el caso de Noé que habría vivido hasta los
959 años, los 969 años de
Matusalén, pero los sorprendentemente breves 120 años de Moisés
en este contexto. Y ahí entró a
terciar Deuteronomio, que dijo con toda razón, desde ese punto de vista, que
claro está que los designios de la Divinidad son inescrutables y que las
cualidades o empresas por las que premia a algunos seres humanos con una
relativa longevidad son incomprensibles para nosotros los pobrecitos mortales.
Entonces es que miré a mi alrededor para ver si estaba por ahí Jorge o A.
Méndez, sobre todo este último, que siempre está dispuesto a discutir sobre
religión y atacar a los creyentes, como queda de manifiesto en su blog,
bastante atrasadito, Zonagris http://interzonal.blogspot.com/ (a ver si
me paga unas cervezas por la propaganda). Pero los viejos verdes estaban
hablando con las niñas y les estaban contando chistes, por la manera como se
reían. Y les dije que iba al baño y aproveché para escabullirse por la puerta
de atrás
Friday, January 17, 2020
“El mundo será mejor alguna vez o volará por los aires”
“Carlos Norberto Carbone responde En cuestión: un cuestionario de Rolando Revagliatti
Carlos Norberto Carbone nació el 12 de marzo de 1959 en la ciudad de Lomas del Mirador, Partido de La Matanza, provincia de Buenos Aires, la Argentina, y reside en la ciudad de Morón, en la misma provincia. Obtuvo primeros premios en certámenes de poesía de su país y de España y ha sido jurado en algunos concursos. Participó en programas radiales, dirigió junto a Pablo Marrero el sello Eco Ediciones y la revista electrónica “La Bodega del Diablo”. Fue coautor junto a Héctor Celano del espectáculo “De poetas y locos”. Su obra fue parciamente traducida al catalán, italiano, bengalí, francés, ruso, árabe, turco, etc. A partir de 1983 publicó los poemarios “Poesías para decir presente”, “La llegada de los hombres”, “En la huella del hombre”, “De andenes, lluvias y otras melancolías”, “Variaciones sobre la noche y otras oscuridades”, “Doce ciudadanos + uno”, “Áspid”, “Miradas de fuga”. Volúmenes compartidos con Pablo Marrero: “Bodegueros del diablo”, “Carma” y “Marca”. Volúmenes compartidos con varios autores: “Testigos de tormenta”, “Seis poetas”, “Cuerpo de abismo”, “Antes que el viento se apague”, “Seis son una jauría”, “Pasajeros del penúltimo tren”, “4 autores”. Fue incluido, entre otras, en las antologías “500 años del descubrimiento de América”, “La otra voz”, “III Antología de poesía joven argentina”, “Diez años sin Borges”, “Poesía hacia el nuevo milenio”, “Anaconda”, “País del vientre abierto”, “Poetas de Morón”, “Testimonios del presente”, “El verso toma la palabra”, “Bardos y desbordes”, “Borrando fronteras”, “Adagio”, “¡Basta!”, “Poesía argentina contemporánea”, “Bardos y desbordes II”, “Otra mirada, otra distancia”, “8ª Antología de poemas y relatos”.
1: ¿Cuál fue tu primer acto de “creación”, a qué edad, de qué se trataba?
CNC: Siempre estuve rodeado de músicos, eso me llevó a que la canción fuera un juego y así, temprano, quise cantar, luego tocar la guitarra y por supuesto, componer canciones; calculo que a los doce o trece años ya andaba buscando rimas y melodías.
2: ¿Cómo te llevas con la lluvia y cómo con las tormentas? ¿Cómo con la sangre, con la velocidad, con las contrariedades?
CNC: Uno de mis libros se titula “Andenes, lluvias y otras melancolías”, de lo cual, yo diría, se desprende que la lluvia me gusta. Cuando llovía, mi mamá no nos mandaba al colegio, por eso con mi hermana inventábamos danzas para hacer llover.
La velocidad me fascina, soy Técnico Mecánico aplicado a los autos; durante cierta etapa me encantaba manejar y lo más veloz posible. Con las contrariedades me manejo como todo poeta, buscando donde entrarle para escribir.
3: “En este rincón” el romántico concepto de la “inspiración”; y “en este otro rincón”, por ejemplo, William Faulkner y su “He oído hablar de ella, pero nunca la he visto.” ¿Tus consideraciones?...
CNC: La inspiración es para los creyentes. Prefiero el trabajo del día a día; si un día llega la señora inspiración que me encuentre con un lápiz en la mano y frente a una hoja en blanco. Igualmente, a veces, uno escribe como si le dictaran; ahí me hago el distraído y me dejo llevar.
4: ¿De qué artistas te atraen más sus avatares que la obra?
CNC: No sé si más. Tal vez por igual me interesan las vidas de Pablo Neruda, de García Lorca, de Miguel Hernández, de Amadeus Mozart, de Vincent Van Gogh, de Juan Gelman.
5: ¿Lemas, chascarrillos, refranes, proverbios que más veces te hayas escuchado divulgar?
CNC: Mi madre recitaba de “La vuelta de Martin Fierro”, de nuestro José Hernández, eso de que “Los hermanos sean unidos/ porque esa es la ley primera;/ tengan unión verdadera/ en cualquier tiempo que sea,/ porque si entre ellos pelean/ los devoran los de ajuera.”: me agrada repetirlo; y un refrán no carente de optimismo: “No hay mal que dure cien años”.
6: ¿Qué obras artísticas te han —cabal, inequívocamente— estremecido? ¿Y ante cuáles has quedado, seguís quedando, en estado de perplejidad?
CNC: Los films de Akira Kurosawa; el drama lírico “Nabucco”, de Giuseppe Verdi; Astor Piazzola y sus fuegos; Pablo Picasso y su “Guernica”; la novelística de José Saramago; Federico Fellini y su “Y la nave va”; Carlitos Chaplín (lo escribo en argentino) y su discurso tan poético sin decir ni una palabra. Todos me estremecen y siguen generando en mí ese desvelo único.
7: ¿Tendrás por allí alguna situación irrisoria de la que hayas sido más o menos protagonista y que nos quieras contar?
CNC: Tengo muchas y no sé ahora cuál es más graciosa. Acaso aquella de la presentación de un libro donde el presentador, después de alabar al autor durante varios minutos chasqueó los dedos y le preguntó a viva voz: ¿Cómo te llamabas vos?
8: ¿Qué te promueve la noción de “posteridad”?
CNC: Es imprescindible la buena memoria para una posteridad justa.
9: “¿La rutina te aplasta?” ¿Qué rutinas te aplastan?
CNC: La rutina es un animal feroz, difícil escapar de sus garras. Trato de escapar de ella y mantenerme atento para que no ataque. Durante muchos años tuve que ensamblar las ocho horas de oficina con la literatura, lo que, a veces, pesaba como un muerto.
10: ¿Para vos, “Un estilo perfecto es una limitación perfecta”, como sostuvo el escritor y periodista español Corpus Barga? Y siguió: “…un estilo es una manera y un amaneramiento”.
CNC: Lo más difícil para un escritor es retirarse de su zona de confort. En ocasiones, lo que llamamos estilo propio es una trampa para no avanzar a otro territorio más inhóspito. Los grandes maestros son los que se animan y van. Tomar riesgos es el estilo perfecto.
11: ¿Qué sucesos te producen mayor indignación? ¿Cuáles te despiertan algún grado de violencia? ¿Y cuáles te hartan instantáneamente?
CNC: El suceso que indigna mi condición humana es la explotación del hombre por el hombre; que un puñado de familias sean dueñas de los recursos del mundo, que haya multimillonarios y personas que mueran de hambre o por enfermedades curables: eso despierta en mí la mayor indignación.
Violencia me provoca la mentira de grandes medios periodísticos y su falsa independencia.
Me harta enormemente el ego desbordado cuando el talento es nulo.
12: ¿Qué postal (o postales) de tu niñez o de tu adolescencia compartirías con nosotros?
CNC: Una foto bailando el twist con mis hermanas y mis padres riéndose.
Y otra de toda la familia en una camioneta, de esas que por acá denominábamos “estanciera”, yendo al río, al balneario del barrio de Núñez, a practicar deporte náutico con una cámara de neumático para usar de bote.
13: ¿En los universos de qué artistas te agradaría perderte (o encontrarte)? O bien, ¿a qué artistas hubieras elegido o elegirías para que te incluyeran en cuáles de sus obras como personaje o de algún otro modo?
CNC: Ser algún personaje de la novela “Los siete locos” de Roberto Arlt, no estaría nada mal.
Encarnar al Diablo en alguna película y bajo la dirección de Leonardo Favio sería fantástico.
Ser el Virgilio de la “Divina comedia” y, desde luego, de la mano de Dante Alighieri, me parece muy interesante.
14: El silencio, la gravitación de los gestos, la oscuridad, las sorpresas, la desolación, el fervor, la intemperancia: ¿cómo te resultan? ¿Cómo recompondrías lo antes mencionado con algún criterio, orientación o sentido?
CNC: Vivo todo el tiempo en varios de esos estados y los transito como puedo, me resultan a veces dignos y otros no tanto, pero bueno, eso demuestra que estoy vivo y me siguen generando cosas a pesar del paso del tiempo.
Soy habitante del silencio, a veces hasta a mí me aturde tanto silencio, tengo gestos que no me disgustan, mi cara es muy expresiva. La oscuridad y las sorpresas, la desolación y la intemperancia me hacen pensar y repensar mi destino.
15: ¿A qué artistas en cuya obra prime el sarcasmo, la mordacidad, el ingenio, la acrimonia, la sorna, la causticidad… destacarías?
CNC: Varios: destaco en primer término a alguien con quien tengo el honor de ser su amigo, Eugenio Mandrini; luego, Enrique Santos Discépolo, el gordo Osvaldo Soriano, Caloi (Carlos Loiseau), el negro Alejandro Dolina, Roberto Fontanarrosa.
16: ¿Qué apreciaciones no apreciás? ¿Qué imprecisiones preferís?...
CNC: No aprecio las apreciaciones realizadas con soberbia, las detesto, prefiero los buenos oficios del dialogo frontal y sincero.
17: ¿Viste que uno en ciertos casos quiere a personas que no valora o valora poco, y que en otros casos valora a personas que no quiere? ¿Esto te perturba, te entristece? ¿Cómo “lo resolvés”?
CNC: Si lo quiero es porque lo valoro. Donde más se me complica es en aceptar opiniones diferentes; no respeto a los que revindican a lo peor de la historia de la humanidad, con esos lo resuelvo alejándolos de mi vida todo lo posible.
18: ¿El mundo fue, es y será una porquería, como aproximadamente así lo afirmara Enrique Santos Discépolo en su tango “Cambalache”?
CNC: Soy bastante optimista, creo que el mundo será mejor alguna vez o volará por los aires: no nos queda otra que mejorar.
19: Por la fidelidad y entrega a una causa o proyecto, ¿qué personas (de todos los tiempos y de todos los ámbitos) te asombran?
CNC: Jesús, el Che, Evita, Mahatma Gandhi, Lenin.
20: ¿Qué te hace “reír a mandíbula batiente”?
CNC: Tomar unos vinos con mis amigos y rememorar travesuras de niño y no tan niño, las travesuras de mis hijos y hoy las de mi nieta.
Entre los cómicos, Buster Keaton y Chaplin; más cerca en el tiempo, el humor de los uruguayos (Ricardo Espalter, Berugo Carámbula, Enrique Almada…) del programa de televisión “Hiperhumor”, emitido, recordarás, durante varios años en la década del ’80.
21: ¿Cómo afrontás lo que sea que te produzca suponerte o advertirte, en algunos aspectos o metas, lejos de lo que para vos constituya un ideal?
CNC: La vida es algo complejo que a veces va por caminos que uno no imaginó y lo fundamental es seguir y no perder del todo el norte o el sur, soy de ponerle el pecho y avanzar, trato de salir pronto de los momentos no queridos.
22: El amor, la contemplación, el dinero, la religión, la política… ¿Cómo te has ido relacionando con esos tópicos?
CNC: El amor y la política siempre fueron muy importantes en mi vida. Todo hombre es político y si uno no ocupa ese lugar lo toman las corporaciones. El amor es obviamente lo más trascendente; los hijos, la familia, los amigos, la mujer con quien amanecer, la contemplación y la meditación también juegan fuerte en mí. El trabajo, léase el dinero, ocupa tiempo, esfuerzo, y nunca me llevé muy bien. La religión como tal no me ocupa, pero sí la poesía que es mi religión.
23: ¿A qué obras artísticas —espectáculos coreográficos, films, esculturas, música, pinturas, literatura, propuestas teatrales o arquitectónicas, etc.— calificarías de “insufribles”?
CNC: Las esculturas de Fernando Botero, los best seller de las grandes librerías y sus posteriores películas, la obra de Marta Minujín y las películas de Palito Ortega y de El Club del Clan.
24: ¿Qué calle, qué recorrido de calles, qué pequeña zona transitada en tu infancia o en tu adolescencia recordás con mayor nostalgia o cariño, y por qué?...
CNC: Las calles de Lomas del Mirador, en San Justo, tomar el colectivo 49 para ir a la escuela, toda una aventura; ir hasta la avenida Provincias Unidas en bicicleta a pesar de que mi mamá no me dejaba, otra gran aventura; jugar futbol en todos los potreros del suburbano con los muchachos más grandes, una aventura superior.
25: ¿Cómo reordenarías esta serie?: “La visión, el bosque, la ceremonia, las miniaturas, la ciudad, la danza, el sacrificio, el sufrimiento, la lengua, el pensamiento, la autenticidad, la muerte, el azar, el desajuste”. Digamos que un reordenamiento, o dos. Y hasta podrías intentar, por ejemplo, una microficción.
CNC: Vistas así resultan caóticas y atractivas: no sé si puedo o quiero mejorar ese orden-desorden dado.
Pero intentando ordenarlas diría que empiezo por el pensamiento y la lengua para seguir con la autenticidad, la ceremonia y la visión, ahí dudo entre el bosque y la ciudad, luego la danza, el azar y las miniaturas y por último la muerte, el desajuste y el sacrificio.
26: “Donde mueren las palabras” es el título de un filme de 1946, dirigido por Hugo Fregonese y protagonizado por Enrique Muiño. ¿Dónde mueren las palabras?...
CNC: Mueren donde se es cómplice del verdugo.
Mueren donde el puente se dinamita y no hay forma de comunicarse.
Mueren donde hay un pensamiento único y, por ende, nadie piensa.
27: ¿Podés disfrutar de obras de artistas con los que te adviertas en las antípodas ideológicas? ¿Pudiste en alguna época y ya no?
CNC: Me cuesta disociar las obras, por un lado, y por el otro, a sus creadores; a pesar de ello puedo conmoverme por algo en particular y pienso: qué buen artista, lástima que sea tan capitalista.
28: ¿Cómo te cae, cómo procesás la decepción (o lo que corresponda) que te infiere la persona que te promete algo que a vos te interesa —y hasta podría ser que no lo hubieras solicitado—, y luego no sólo no cumple sino que jamás alude a la promesa?
CNC: Tengo claro que no me paraliza la traición, aunque sí me cuesta procesar y olvidar esa decepción; pero procuro dar vuelta la página y seguir con otra cosa; obviamente me da mucha bronca que eso suceda.
29: No concerniendo al área de lo artístico, ¿a quiénes admiras?
CNC: A mi madre, que de niña tuvo que valerse de su coraje para salir adelante, y que con poco diccionario y mucho trabajo nos educó, nos hizo la vida más dulce, más digna, y en ella admiro a la mujer que siempre fue puesta en segundo plano. Admiro también a la mujer que con sus actuales luchas y conquistas hacen un mundo más justo, por sus reivindicaciones que son para todos. Mirándolas a ellas siento que aún no todo está perdido.
30: ¿Tus pasiones te pertenecen o sos de tus pasiones? Pasiones y entusiasmos. ¿Dirías que has ido consiguiendo, en general, distinguirlos y entregarte a ellos acorde a la gravitación?
CNC: Me pertenecen, y poco a poco intento ponerlas en su lugar para que podamos convivir. Soy apasionado y eso me mantiene vivo, es lo que me hace saltar de la silla e ir detrás de algo, como un niño va tras una pelota.
31: ¿Qué artistas estimas que han sido alabados desmesuradamente?
CNC: ¡Uffff!, muchísimos. No voy a nombrarlos, no quiero polemizar con nadie, pero estimo que algunos poetas venerados, algunos novelistas best seller y algunos rockeros, tienen muchos halagos no muy merecidos.
32: ¿Acordarías, o algo así, con que es, efectivamente, “El amor, asimétrico por naturaleza”, tal como leemos en el poema “Cielito lindo” de Luisa Futoransky?
CNC: El amor está compuesto por numerosas semejanzas y algunas diferencias; lo básico es aceptar y respetar la libertad del otro. No busco mitades, busco enteros y así trato que sea.
33: ¿El amanecer, la franca mañana, el mediodía, la hora de la siesta, el crepúsculo vespertino, la noche plena o la madrugada?
CNC: La noche tiene para mí el mayor misterio, aunque reconozco que cada lapso tiene su encanto y podría encontrar situaciones únicas e irrepetibles en cada uno.
34: ¿Qué dos o tres o cuatro “reuniones cumbres” integradas por artistas de todos los tiempos y de todas las artes nos propondrías?
CNC: Quisiera estar ahí tomando café con Raúl González Tuñón, Leopoldo Marechal y Roberto Arlt, o comiendo paella con Federico García Lorca, Antonio Machado y Miguel Hernández, o afinando mi guitarra con Paco de Lucía, o tomando un vino verde con Fernando Pessoa y José Saramago, o cantando a dúo con don Carlos Gardel o con el “polaco” Goyeneche.
35: Seas o no ajedrecista: ¿qué partida estás jugando ahora?...
CNC: La que jugué siempre: pretender dar jaque mate con los peones.
*
Cuestionario respondido a través del correo electrónico: en las ciudades de Morón y Buenos Aires, distantes entre sí unos 35 kilómetros, Carlos Norberto Carbone y Rolando Revagliatti, diciembre 2019.
http://www.revagliatti.com/021000.html
Subscribe to:
Posts (Atom)
“Revulsivo y de denuncia”: una reseña del libro “Desecho e izquierdo” de Rolando Revagliatti.
Antonio Ramón Gutiérrez “ Desecho e izquierdo ” es un juego fonético y de sentido, que evoca de algún modo los juegos de Oliverio Giron...
-
Rolando Revagliatti. COMPILADO: 25 escritoras argentinas responden una misma pregunta en este Compilado propuesto y organizado por Rolando R...
-
Luis Benítez La destacada artista plástica argentina Adriana Gaspar responde, en esta entrevista, los interrogantes surgidos de su vasta ...
-
ROLANDO REVAGLIATTI Circo El hombre ocupa el área ocre de la pista. La mujer, el área aceituna. El hombre, debajo de una mesa livian...

