Saturday, July 21, 2018

Enlace a una novela breve mía, "de formación", se trata de un joven de clase media que termina el liceo y entra a la universidad a mediados y fines de los convulsos y mágicos 60 del siglo pasado, con una intervención posterior al golpe de un personaje. Muchas cosas de la época que puede que "dejen pillos" a lectores no chilenos    https://jorgetecheverry.blogspot.com/

Wednesday, July 11, 2018

Oftalmología


Jorge Etcheverry


“Todo lo que tiene ojos está condenado a tener una cosa adelante, lo que se ve y otra cosa atrás, a la espalda, lo malo, lo que no se conoce, eso de lo que nosotros, en el medio, estamos siempre tratando de salir o de arrancar para llegar a lo de adelante”. Frunció el ceño, dijo para sí mismo  “claro que en el caso de las arañas, por ejemplo, que parece que tienen ojos alrededor de toda la cabeza, a lo mejor no es tan así el asunto”. En el café que frecuentan diversos tipos de viejos (uno el que escribe) esa vez no había otros hispanohablantes, solo una niña colombiana que sirve café y que a veces se sonríe para sus adentros cuando nos oye

Los gringos la mayoría están acostumbrados en este país a escuchar gente que habla en otro idioma. Las nubes amenazan tormenta que se puede dejar caer en unos minutos. Afuera el gato de los cuarenta y tantos Celsius sobre cero se rasca el lomo contra los escaparates, las ventanas.

Siempre se ha identificado al sol con la sabiduría, la razón, algunos y algunas están poniendo ahora el grito en el cielo—en inglés sería más fácil quizás establecer vocabularios más justos—en ese idioma el mundo es casi neutro—el sistema desprende zarcillos que como redes nerviosas o de cableado eléctrico nos hacen sentir sus necesidades que son nuestras—antes ciego pese a millones de mujeres ajusticiadas de diversa manera, en hogueras, etc.—pero ahora es necesario que ellas produzcan y consuman junto a sus taimados compañeros que entran lenta y cautelosamente en las turbias y frígidas aguas de la concesión, de la resignación—pero qué tiene que ver esto con los ojos, de eso estábamos hablando—no te me vayas por las ramas, “no te creas, en la lucha entre texto y pantalla la última salió ganadora, aunque todavía no sé cómo funciona eso en el caso de los que leen en Braile”.

Un bardo ciego fue hace ya milenios creo uno de los más reconocidos cultores de este género

A sueldo claro de los sátrapas de turno, de los que ganaron, que son los que siempre aparecen vencedores en los libros de historia, esto es súper cliché pero no deja de ser menos cierto

Quizás esa misma falta de ojos fue lo que lo hizo escribir tan bien, ¿no crees Jorge?—mira no te lo discuto, pero estoy seguro de que hay montones de poetas ciegos que escriben pésimo, por no decir un vocablo muy chileno que uso a veces, pero que muchos hispano hablantes no van a entender. Un sol rojo se esconde ya no tan metafóricamente bajo el horizonte—estamos en la vera del incendio del mundo—en la sucesión de los siglos que son como pestañadas de tiempo me parece ver con un ojo interior el adelgazamiento primero y la combustión después de pueblos enteros. La ceguera aunque no física se cierne como pájaro de alas negras que lo cubren todo.

No se saca nada con tratar de no ver, de extirparse los ojos

O de querer verle el lado bueno a las cosas

El personaje central de la insigne novela El rostro verde del no menos insigne autor austríaco Gustav Meyrink que no goza de la fama, el renombre, el prestigio, el reconocimiento que se merece, al que tiene el justo, inalienable, indiscutible y evidente derecho que le corresponde, que se le debe y acredita

Pasa muchas pellejerías, tribulaciones como diría un cristiano más o menos protestantón. Ante el pavoroso espectáculo del estado de cosas que se le enfrenta saca unas tijeras y se las va a meter por las pupilas diciendo algo así como que quiere salir ciego de este mundo y entonces sale una especie de ángel, le bota las tijeras de las manos de una cachetada y le dice clarito que los que no aprendan a ver en este mundo menos van a poder hacerlo en el otro por muy celestial que sea

Saturday, June 9, 2018

Encuentro casual en el bus

Jorge Etcheverry Arcaya

En el bus me encuentro con una cara conocida. “hola, quizás no se acuerde de mí”. Cómo no me voy a acordar, una ex alumna de mi primera clase de español. Tengo muy buena memoria para las caras. Se trata de Rossie, comenzamos a hablar, pero nos vamos acercando, se baja una pareja y nos sentamos, nos tomamos las manos, casualmente, le rozo la mejilla con los labios de una manera natural y ella se acerca de manera que sentimos el calor de la piel, casi, bajo las prendas otoñales. Me dice que vive sola, en una casa de un piso, cuidando de su padre. La calle queda cerca de donde vivo, a unas siete cuadras creo, no me da el número, pero nos bajamos en el mismo paradero, ella va al supermercado y yo me bajo unas cuadras antes para acompañarla un poco. Entre el paradero y supermercado hay una superficie sin pavimentar, de casi media cuadra, de tierra apretada, amarillenta, allí se ponen a veces vendedores ambulantes que extienden un paño en el suelo y encima su mercancía, que no tiene nada que ver con la del supermercado, libros y artículos usados, brebajes supuestamente sanatorios, confecciones caseras. Hay unos pentecostales, con letreros, vendiendo o repartiendo una revista. Caminamos unas cuadras, llegamos a una casita con jardín. Ella vive cuidando a su padre, me repite, hoy no sería bueno acompañarla a su casa, estaba todo desordenado, no había ni siquiera lavado los platos de la noche anterior, ni hecho las camas, pero ahora yo sabía dónde vivía, sonrió y se alisó el pelo. Yo me quedé en la vereda y ella entró. Pero Abelardo me dijo después que me anduviera con cuidado, esas son trampas, como la niña de la libreta, que siempre está en el café donde uno va y pareciera que no le llevara el apunte. “en cada mujer hay una Circe”, me dijo, pero eso fue un poco antes de que lo internaran.

Friday, May 18, 2018

La Yoli


Jorge Etcheverry

La Yolanda Pizarro Nómez, la Yoli, debía haber sido Nehme sino fuera  por el funcionario que les puso al nombre a su abuelo al llegar a Chile desde el Líbano, turcos los llamaban porque en esos tiempos del imperio otomano etc. y no vamos a entrar en esos acápites históricos los lectores se van a quedar pillos

S e mete al MIR por ahí a comienzos de los 70 y después del golpe anda como pantalla con los líderes y  por otro lado se las arregla para seducir a un milico oficial secretario de la junta, me pasa los teléfonos de los cuatro generales y yo a mi vez se los doy a una niña de la resistencia socialista

La Yoli ocupa un lugar asignado a su papá en la vicaría de la solidaridad para salir del país porque  él decidió quedarse seguir resistiendo—estas cosas son privadas, pero ella ya se murió en Chile y yo estoy afuera

Estuvo unos años en Irlanda trabajó con otros exilados chilenos en una industria pero no los dejaban tranquilos ni a sol ni a sombra, quizás tenían miedo que se fueran a poner  en contacto con la Irish Republican Army, pero ni a misa, había también algunos troscos exilados  y no les gustaba  para nada esa cosa confesional católica de la IRA

Entonces se vino a Canadá                                                 

Muy en borrador perdonen esos datos, pero me acuerdo que a fines de los sesenta o comienzos de los setenta tradujimos en el departamento de la Yoli en Nataniel con otro cumpa de la Escuela de Santiago unos textos cortos de Beckett para un número de Orfeo que no se publicó

Mala onda llegó el golpe el exilio y esas cosas que se quedaron en el tintero, pero dada la situación en general, global, como se dice es mejor ahora que paremos aquí.

Monday, April 30, 2018

Informe del oficial en el terreno


Jorge Etcheverry

Sol 3 se mantiene por ahora estable, el cambio climático producto de la actividad de los primates no se acerca aún al nivel de catástrofe planetaria. Los aumentos/descensos puntuales de temperatura en ciertas áreas pueden hacerlas no habitables en algunas décadas (término que usan para conjuntos de diez  períodos solares o años, en su contabilidad, que sigue un modelo decimal).  En la relación entre vida colectiva y elementos naturales,  se sigue sobredeterminando el factor aprovechamiento de lo que llaman “recursos naturales” inorgánicos y orgánicos, disminuyendo de paso el número y variedad de otras especies vivas. Frente al fenómeno acelerado de superpoblación generado en las últimas centurias (usan ese término para  contabilizar 100 períodos solares) la especie humana sigue generando  automáticamente conflictos de diversa especie que no parecen tener mayor efecto.  Las religiones preponderantes, si bien se secularizan en la medida en que se hacen urbanas, no han perdido su influencia y todas alientan y recompensan la reproducción masiva en sus sistemas de creencias. No se advierten mayores riesgos de pandemias ni estructuras sociales o ideológicas que limiten la natalidad. Por el contrario. Los elementos de lo que algunos de sus economistas denominan “acumulación del capital” implican el fenómeno de mano de obra barata, que excede a su uso simétrico, creando y manteniendo así ingentes cantidades de trabajadores potenciales de reserva que permiten además mantener bajos los costos del trabajo. Pronto se harán sentir problemas para el acceso a elementos básicos para la vida de estas comunidades de primates de Sol 3, como por el ejemplo el agua. Como decía, la ruptura del equilibrio de la especie con su hábitat que tuvo lugar en este caso, parece no ser reversible. La invención o descubrimiento de lo que llaman la inteligencia artificial no dará como resultado que los primates le otorguen e estas entidades la gestión total de sus sociedades ni el control de la interfaz primate humano/mundo natural, que me parece serían los únicos medios de evitar extinción o degradación profundas, posiblemente en una centuria (siempre utilizando años solares y sistema decimal para expresar las cifras).

Para Alba Volante Nueva, a modo de colaboración, textos de Rolando Revagliatti de su libro ‘Del franelero popular’.

Sabrás de la garrapata de mis versos o si no no sabrás nada.   *   El suicidio reluce.   *   Las margaritas que arro...